{"id":1234,"date":"2016-06-16T12:08:17","date_gmt":"2016-06-16T17:08:17","guid":{"rendered":"http:\/\/bozovich.com\/blog\/?p=1234"},"modified":"2024-10-07T10:24:14","modified_gmt":"2024-10-07T15:24:14","slug":"exportacion-madera-shipibo-conibo-maderera-bozovich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bozovich.com\/en\/exportacion-madera-shipibo-conibo-maderera-bozovich\/","title":{"rendered":"Bozovich apoya primera exportaci\u00f3n del pueblo shipibo-conibo de Ucayali de madera certificada a la norteamericana Robinson Lumber Company"},"content":{"rendered":"<p>En esta semana, el pueblo shipibo-conibo de Ucayali export\u00f3 por primera vez madera certificada a los Estados Unidos, en trabajo en conjunto entre el Estado, ONG, y privados. Domingo visit\u00f3 una de las comunidades. <\/p>\n<p>Una mujer, envuelta en una cushma, solloza. Solloza pero su palabra no se interrumpe. Se aviva cuando parece ahogarse. Resuena poderosa.<\/p>\n<p>\u201cHoy demostramos de lo que somos capaces, hermanos colonos. Es un d\u00eda hist\u00f3rico. Ustedes no me entienden, pero yo s\u00ed. Queremos acercarnos. No nos dejen solos\u201d.<\/p>\n<p>Enfrente suyo, los ministros de Producci\u00f3n y Agricultura. M\u00e1s all\u00e1, funcionarios del Estado, empresarios, periodistas. Hay rostros emocionados, pero tambi\u00e9n tensos, en la sala.  U\u00f1as mordidas. Ojos temblorosos. <\/p>\n<p>Es mediod\u00eda del \u00faltimo martes, en la planta de la maderera Bozovich, en Lur\u00edn, y Diana Mori (39) o Reshin Kate (mujer que envuelve), una lideresa del pueblo shipibo-conibo, ha convertido -con su  zamac\u00f3n- esta conferencia de prensa, protocolar y aburrida, en una declaraci\u00f3n de sinceridad. Mea culpas, ofrecimientos, y m\u00e1s mea culpas.<\/p>\n<p>Es un d\u00eda hist\u00f3rico, dec\u00eda Diana Mori. Por primera vez el pueblo ind\u00edgena shipibo-conibo ha exportado madera certificada (bajo los est\u00e1ndares FSC,  el m\u00e1s alto del mercado)  al extranjero. Pisos para terrazas, de alta calidad, adquiridos por la norteamericana Robinson Lumber Company. Un contenedor con 10 metros c\u00fabicos de shihuahuaco, madera pesada y resistente, para el mundo. Valor agregado a las materias primas, por fin. <\/p>\n<p><strong>Nativos y colonos <\/strong><br \/>\nLa primera vez que gente de la Asociaci\u00f3n para la Investigaci\u00f3n y Desarrollo Integral (Aider) visit\u00f3 Caller\u00eda (pueblo al noreste de Pucallpa), Diana Mori tuvo un pensamiento indubitable: nos invaden. <\/p>\n<p>El prejuicio, justificado por tantos enga\u00f1os repetidos, era fuerte. Agr\u00f3nomos e ingenieros forestales, hombres blancos al fin y al cabo, aparecieron de pronto, para hablarles de cosas extra\u00f1as como legalidad, certificaciones, y manejos sostenibles. Chino del m\u00e1s puro.<\/p>\n<p>Nos encontramos en Caller\u00eda (donde abunda pescado), la tierra de los incr\u00e9dulos, donde crece la capirona y la quinilla (ideales para muebles), luego de una hora y media en bote. Nos acompa\u00f1an Diana Mori; Juan Ch\u00e1vez (59), presidente del Consejo shipibo-conibo (instituci\u00f3n que agrupa a los 25 mil nativos de esta etnia);  y un par de miembros de Aider. Una utop\u00eda d\u00e9cadas atr\u00e1s. <\/p>\n<p>\u201cNo es f\u00e1cil entender a un ind\u00edgena, pero ellos nos ayudaron a entender\u201d, dice Diana Mori, docente de profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Comprender, por ejemplo, que pod\u00edan ganar mucho m\u00e1s, trozando un \u00e1rbol, que vendi\u00e9ndolo en pie a los taladores ilegales. Y sobre todo, que el bosque, su inmensa despensa de frutos, plantas curativas y animales silvestres, pod\u00eda terminar como un campo est\u00e9ril y devastado, para siempre, si no lo cuidaban.<\/p>\n<p>\u201cAntes nos pagaban 30 soles por tumbar un \u00e1rbol. Era poco, pero era plata fresca. Ahora  recibimos  3 mil soles por hacerlo nosotros\u201d, me cuenta Roel Guimaraes (37), el jefe de la comunidad. Incluso, se acog\u00edan al sistema &#8217;80-20&#8242;. Es decir, de cada  100 \u00e1rboles,  los ilegales se quedaban con 80 y le dejaban 20 al caser\u00edo. Al precio que a ellos se les antojaba, adem\u00e1s. <\/p>\n<p>Ahora, ellos mismos manejan motosierras, aserraderos port\u00e1tiles, censan sus bosques (solo talan de abril a octubre, de acuerdo al plan operativo). <\/p>\n<p>En el 2005, Caller\u00eda fue una de las cinco comunidades que certific\u00f3 sus bosques. Hoy, es la \u00fanica que se mantiene (la patente dura cinco a\u00f1os pero las auditor\u00edas son anuales). Seg\u00fan Guimaraes, actualmente, por a\u00f1o obtienen una ganancia promedio de 200 mil soles. Antes, a duras penas alcanzaban los 20 mil.<\/p>\n<p><strong>Cite ind\u00edgena<\/strong><br \/>\nEntre el 2006 y el 2008, nueve comunidades de Ucayali perdieron la certificaci\u00f3n. Entre ellas, Puerto Bel\u00e9n. Hoy, un bosque marchito, sin vida, v\u00edctima de la deforestaci\u00f3n m\u00e1s vil. <\/p>\n<p>Certificarse era el camino, pero el m\u00e1s penoso tambi\u00e9n.  Y no todos estuvieron dispuestos a soportarlo. \u201cDe nada nos serv\u00eda contar con los est\u00e1ndares internacionales si las empresas prefer\u00edan comprarle madera barata a los ilegales. Nos sent\u00edamos frustrados\u201d, se\u00f1ala Juan Ch\u00e1vez.<br \/>\nCada vez que llegaban al puerto de Pucallpa acababan rematando sus trozas al mejor postor. Permanecer un d\u00eda m\u00e1s en la ciudad era un gasto descomunal para sus bolsillos. Encima, la madera corr\u00eda el riesgo de mancharse y quedar  devaluada para el mercado.<\/p>\n<p>As\u00ed naci\u00f3 el Centro de Transformaci\u00f3n e Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica Ind\u00edgena (Cite ind\u00edgena), formado por Promacer (asociaci\u00f3n que aglutina a las comunidades certificadas) y el propio Aider. Primero, en 2009, como un centro de acopio, y a partir de 2012, como una empresa, con capacidad de imprimir valor agregado.<\/p>\n<p>En este recinto, con capacidad para 300 metros c\u00fabicos (algo as\u00ed como 100 \u00e1rboles),  llegaron las trozas irregulares de shihuahuaco, provenientes de Pueblo Nuevo (a 25 horas de Pucallpa en peque peque), a fines de noviembre. Fueron transformadas en bloques manejables (16 pies de largo, 12 pulgadas de ancho y seis de espesor), y descansaron aqu\u00ed hasta ser trasladadas a Bozovich, en Lima, donde les dieron los \u00faltimos acabados: secado artificial, cepillado con cuchillas y clasificaci\u00f3n. Fueron ellos, quienes colocaron el producto final en USA. <\/p>\n<p>\u201cLas utilidades ir\u00e1n para las seis comunidades de manera proporcional\u201d, asegura P\u00edo Santiago (50), gerente general de Cite ind\u00edgena. En este caso, Caller\u00eda, Pueblo Nuevo,  Roya, Jun\u00edn Pablo, Buenos Aires y Nuevo Loreto. <\/p>\n<p>El optimismo no es desbordante, sin embargo. En uno de sus salones descansan camas, floreros, vasijas y pipas varias. Prototipos que todav\u00eda les cuesta comercializar a gran escala. Lima a\u00fan es hostil. \u201cEn el 2014 entregamos 250 carpetas, a pedido de Foncodes, y nunca m\u00e1s nos llamaron. Qued\u00f3 en fotos nom\u00e1s. A veces el Estado prefiere al privado, lamentablemente\u201d, se queja P\u00edo Santiago.<\/p>\n<p>Otra traba es el transporte. Ninguna de sus canoas es apta. Deben alquilar el servicio. Un bote cobra 15 centavos el pie tablar. Y trasladan no menos de 3 mil 500 pie tablares. <\/p>\n<p><strong>Marco legal <\/strong><br \/>\nEl Per\u00fa apenas exporta  150 millones de d\u00f3lares de madera e importa mil millones de d\u00f3lares. Chile, nuestro vecino, exporta cinco mil millones.<\/p>\n<p>Cifras tan escandalosas  empujaron al Estado a promulgar, en setiembre de 2015, luego de una larga espera, el reglamento de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre N\u00b0 29763, aprobada en julio de 2011. <\/p>\n<p>Esta ley acelera procesos y promueve medidas, como la certificaci\u00f3n forestal voluntaria, con la aplicaci\u00f3n de descuentos. Los shipibos-conibos recibieron un 60% en cuanto al derecho de aprovechamiento (30% por el est\u00e1ndar internacional, 20% m\u00e1s por transformar la madera dentro de la regi\u00f3n y 10%  por mantener la certificaci\u00f3n por cinco a\u00f1os).<\/p>\n<p>Fabiola Mu\u00f1oz, directora ejecutiva de Serfor, observa el futuro con ilusi\u00f3n. \u201cEs una pol\u00edtica de Estado. Conf\u00edo en que el gobierno entrante contin\u00fae por el mismo camino. Es posible trabajar decentemente con los pueblos ind\u00edgenas\u201d.<\/p>\n<p>De regreso, en Caller\u00eda, Diana y Juan, los anfitriones, nos invitan un sudado de bocachico, con arroz y pl\u00e1tanos sancochados. \u201cEl bosque es nuestro mercado. Sin \u00e9l, no vivimos\u201d, dice Juan. Proteger y no depredar. <\/p>\n<div data-configid=\"5597093\/36532085\" style=\"width:525px; height:371px;\" class=\"issuuembed\"><\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/e.issuu.com\/embed.js\" async=\"true\"><\/script><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta semana, el pueblo shipibo-conibo de Ucayali export\u00f3 por primera vez madera certificada a los Estados Unidos, en trabajo en conjunto entre el Estado, ONG, y privados. Domingo visit\u00f3 una de las comunidades. Una mujer, envuelta en una cushma, solloza. Solloza pero su palabra no se interrumpe. Se aviva cuando parece ahogarse. 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