{"id":2508,"date":"2015-06-23T12:07:58","date_gmt":"2015-06-23T17:07:58","guid":{"rendered":"http:\/\/bozovich.com\/blog\/?p=614"},"modified":"2015-06-23T12:07:58","modified_gmt":"2015-06-23T17:07:58","slug":"recuperacion-caoba-y-cedro-en-el-peru","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bozovich.com\/en\/recuperacion-caoba-y-cedro-en-el-peru\/","title":{"rendered":"Evaluaci\u00f3n de la recuperaci\u00f3n de las poblaciones naturales de Caoba y Cedro en el Per\u00fa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>LA RECUPERACI\u00d3N DE LAS POBLACIONES NATURALES DE CAOBA Y CEDRO EN EL PER\u00da<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\">IGNACIO LOMBARDI<\/p>\n<p align=\"right\">CARLOS GARNICA<\/p>\n<p align=\"right\">JORGE CARRANZA<\/p>\n<p align=\"right\">V\u00cdCTOR BARRENA<\/p>\n<p align=\"right\">HATZEL ORTIZ<\/p>\n<p align=\"right\">JULIO GAMARRA<\/p>\n<p align=\"right\">BLANCA PONCE<\/p>\n<p> <!--more--><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA LA MOLINA<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>EVALUACI\u00d3N DE LA RECUPERACI\u00d3N DE  LAS POBLACIONES  NATURALES DE CAOBA Y CEDRO EN EL PER\u00da<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p align=\"right\">IGNACIO LOMBARDI<\/p>\n<p align=\"right\">CARLOS GARNICA<\/p>\n<p align=\"right\">JORGE CARRANZA<\/p>\n<p align=\"right\">V\u00cdCTOR BARRENA<\/p>\n<p align=\"right\">HATZEL ORTIZ<\/p>\n<p align=\"right\">JULIO GAMARRA<\/p>\n<p align=\"right\">BLANCA PONCE<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Evaluaci\u00f3n de la Recuperaci\u00f3n de las Poblaciones de Cedro y Caoba en el Per\u00fa<\/strong><\/p>\n<p>Lombardi Ignacio; Garnica Carlos; Carranza Jorge; Barrena V\u00edctor; Ortiz Hatzel; Gamarra Julio; Ponce Blanca<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Primera edici\u00f3n: noviembre 2014<\/strong><\/p>\n<p>Hecho el Dep\u00f3sito Legal en la Biblioteca Nacional del Per\u00fa N\u00ba: 2014-16955<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Editado por:<\/strong><\/p>\n<p>Universidad Nacional Agraria La Molina<\/p>\n<p>Av. La Molina s\/n La Molina Apartado Postal 456 Lima, Per\u00fa Tel\u00e9fono 614-78 00 anexo 270<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Impreso en:<\/strong><\/p>\n<p>Julio A. Gamarra Bustamante<\/p>\n<p>Jr. Los Molinos de San Miguel N\u00ba 297, La Molina, Lima noviembre 2014<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Diagramado por:<\/strong> Yanitza Curonisy Velarde<\/p>\n<p><strong>Correo-e:<\/strong> ycuronisy@yahoo.es<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Citar: Lombardi I; Garnica C.; Carranza J; Barrena V; Ortiz H; Gamarra J; Ponce B. 2014. Evaluaci\u00f3n de la Recuperaci\u00f3n de las Poblaciones de Cedro y Caoba en el Per\u00fa. Universidad Nacional Agraria La Molina. Lima, Per\u00fa. 116p + anexos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><strong>PRESENTACION<\/strong><\/p>\n<p>En el esfuerzo continuo que tiene la Universidad Nacional Agraria La Molina, en generar conocimientos sobre las especies CITES maderables, como son el cedro y la caoba, se presenta este libro, titulado: Evaluaci\u00f3n de la recuperaci\u00f3n de las poblaciones naturales de caoba y  cedro en el Per\u00fa, desarrollado con el aporte financiero del \u201cPrograma entre la Organizaci\u00f3n Internacional de Maderas Tropicales (OIMT) y Convenci\u00f3n Internacional para el Comercio de Especies Amenazadas (CITES) para especies arb\u00f3reas y transparencia  del mercado\/comercio\u201d.<\/p>\n<p>En el proceso de aprovechamiento de estas especies, se contempla reservar \u00e1rboles semilleros; cuya calidad no es conocida, por lo que con el presente estudio, se est\u00e1 empezando a cubrir vac\u00edo de informaci\u00f3n sobre la din\u00e1mica del comportamiento de la regeneraci\u00f3n natural y la calidad de los \u00e1rboles semilleros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este libro busca llamar la atenci\u00f3n de los actores forestales o de la comunidad cient\u00edfica, sobre el funcionamiento de los \u00e1rboles semilleros dejados en las parcelas de corta. Se espera que con la informaci\u00f3n obtenida de este esfuerzo, se pueda orientar a tomar las mejores decisiones para la recuperaci\u00f3n de las poblaciones de las especies en menci\u00f3n, evitando que desaparezcan de las \u00e1reas que actualmente ocupan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta obra es un reconocimiento a la labor de los profesores de la Facultad de Ciencias Forestales y de investigadores comprometidos en el desarrollo forestal del pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>JES\u00daS ABEL MEJ\u00cdA MARCACUZCO<\/strong><\/p>\n<p><strong>RECTOR<\/strong><\/p>\n<p><strong>UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA LA MOLINA \u2013 UNALM<\/strong><\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Personal del Estudio<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA LA MOLINA FACULTAD DE CIENCIAS FORESTALES<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>IGNACIO LOMBARDI INDACOCHEA<\/strong><\/p>\n<p>Coordinador UNALM<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>CARLOS GARNICA PHILIPPS<\/strong><\/p>\n<p>Coordinador ITTO<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>JORGE CARRANZA CASTA\u00d1EDA<\/strong><\/p>\n<p>Evaluador de Recursos Naturales<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>V\u00cdCTOR BARRENA ARROYO<\/strong><\/p>\n<p>Especialista en Estad\u00edstica Forestal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asistentes<\/p>\n<p><strong>HATZEL ORTIZ BONETT <\/strong><\/p>\n<p><strong>JULIO GAMARRA<\/strong><\/p>\n<p><strong>BLANCA PONCE VIGO<\/strong><\/p>\n<p><strong>KARIN CUBA VIDAL <\/strong><\/p>\n<p><strong>DENISSE L\u00d3PEZ CABRERA<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>Personal Administrativo UNALM<\/p>\n<p><strong>CARMELA RODR\u00cdGUEZ MORA <\/strong><\/p>\n<p><strong>JHONY HUAMAN\u00cd UNOC<\/strong><\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Agradecimientos<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A los titulares de las unidades de aprovechamiento, tanto  en concesiones con fines maderables como Comunidades Nativas, por permitir y apoyar el desarrollo de las evaluaciones de campo y apostar por la investigaci\u00f3n como fuente de conocimiento y mejora del bosque.<\/p>\n<p>Al Ministerio del Ambiente (MINAM), a trav\u00e9s de la Direcci\u00f3n General de Diversidad Biol\u00f3gica, por facilitar informaci\u00f3n de su estudio de recuperaci\u00f3n de las poblaciones de caoba y cedro en la regi\u00f3n de Madre de Dios, al Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI), a trav\u00e9s de la Direcci\u00f3n General Forestal y de Fauna Silvestre (DGFFS), a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), a trav\u00e9s del Organismos de Supervisi\u00f3n de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR), al Gobierno Regional de Madre de Dios (GOREMAD), a trav\u00e9s de su Autoridad Regional Ambiental y de Bosques (ARA MDD), por su apoyo recibido para el desarrollo del estudio.<\/p>\n<p>A las autoridades de la Universidad Nacional Agraria la Molina (UNALM) por las facilidades brindadas para que el equipo del estudio pudiera desarrollar adecuadamente las actividades planificadas.<\/p>\n<p>A la cooperaci\u00f3n Internacional, Programa CITES \u2013 ITTO, por apoyar el plan de trabajo a largo plazo propuesto por el equipo t\u00e9cnico de la UNALM para incrementar el conocimiento acerca del estado de recuperaci\u00f3n de las poblaciones de las especies caoba y cedro.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las especies Swietenia macrophylla King (caoba) y Cedrela odorata Linnaeus (cedro) por su alta calidad de madera y gran demanda en el mercado nacional e internacional pertenecen al grupo de especies valiosas del Bosque H\u00famedo Tropical peruano.<\/p>\n<p>La intensa actividad extractiva durante las \u00faltimas d\u00e9cadas para ambas especies, origin\u00f3 una preocupaci\u00f3n nacional respecto a los estados poblacionales, vi\u00e9ndose en la necesidad de incluir desde noviembre de 2003 en el Ap\u00e9ndice II de la Convenci\u00f3n Internacional para el Comercio de Especies Amenazadas (CITES) a S. macrophylla y desde octubre de 2001 a Cedrela odorata en el Ap\u00e9ndice III de la Convenci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n, restringi\u00f3 el comercio de la madera de estas especies y su aprovechamiento se condicion\u00f3 para que no se comprometa la supervivencia de dichas especies.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2002 la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) fue designada Autoridad Cient\u00edfica para Flora Maderable proponiendo  un plan de trabajo de corto, mediano y largo plazo, con el objetivo nacional de lograr la exclusi\u00f3n de la caoba del Ap\u00e9ndice II de la CITES, mediante el aseguramiento de las poblaciones de caoba enmarcados en el desarrollo de capacidades t\u00e9cnicas para el conocimiento del comportamiento  de la especie, raz\u00f3n por la cual la UNALM ha venido ejecutando difentes proyectos y actividades con el apoyo de la Organizaci\u00f3n Internacional de las Maderas Tropicales y el programa OIMT- CITES para especies arb\u00f3reas y transparencia del mercado\/comercio (TMT).<\/p>\n<p>Es as\u00ed que, en esta necesidad de continuar con el conocimiento de ambas especies, a trav\u00e9s del programa OIMT-CITES se ha desarrollado una nueva etapa de evaluaci\u00f3n, cuyo objetivo es contribuir a desarrollar un modelo para evaluar la regeneraci\u00f3n natural de las poblaciones de caoba y cedro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.1.        Autoridad Cient\u00edfica<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) fue designada Autoridad  Cient\u00edfica para Flora Maderable en el 2002, a\u00f1o en que el Comit\u00e9 de Flora realizado en Santiago de Chile, coloca a la caoba (Swietenia macrophylla King) en el Ap\u00e9ndice II de la Convenci\u00f3n CITES, donde se daba un a\u00f1o para que en el pa\u00eds empiece el control efectivo de la especie. Bajo estas circunstancias, la UNALM propone un plan de trabajo de corto, mediano y largo plazo, con el objetivo nacional de lograr la exclusi\u00f3n de la caoba del Ap\u00e9ndice II de CITES, mediante el aseguramiento de las poblaciones de caoba y que estas no disminuyan, que en el largo plazo vuelva a ser una especie de libre comercio y emitir un certificado CITES que sea aceptado internacionalmente.<\/p>\n<p>La UNALM empez\u00f3 a implementar dicho plan, primero con recursos propios y apoyo del Ministerio de Agricultura, para luego buscar apoyo internacional con el fin de poder implementar adecuadamente las diferentes etapas del plan, consiguiendo ayuda econ\u00f3mica de la Organizaci\u00f3n Internacional de Maderas Tropicales (ITTO) con el Proyecto UNALM-ITTO PD 251\/03 Rev. 3(F) \u201cEvaluaci\u00f3n de las existencias comerciales y estrategia para el manejo sostenible de la caoba (Swietenia macrophylla King) en el Per\u00fa\u201d que adem\u00e1s cont\u00f3 con el apoyo del Ministerio de Econom\u00eda y Finanzas (MEF) a trav\u00e9s del fondo de la PL 480.<\/p>\n<p>Este proyecto estaba orientado a conocer el estado de las poblaciones de caoba en el pa\u00eds y a construir una base de datos que permita hacer el seguimiento a las unidades forestales que se encontraran explotando la especie y conocer cu\u00e1les son las especies asociadas al desarrollo y crecimiento de los individuos de caoba.<\/p>\n<p>A solicitud del pa\u00eds, desde el 29 de octubre del 2001 seg\u00fan notificaci\u00f3n 2001\/061 del 9 de julio del 2001 el Cedro es considerado en el Ap\u00e9ndice III de la Convenci\u00f3n Internacional para el Comercio de Especies Amenazadas (CITES). El Per\u00fa en julio del 2006 emite el Decreto Supremo 043-2006-AG \u201cCategorizaci\u00f3n de especies amenazadas de Flora Silvestre\u201d donde se categorizan a las diferentes especies del g\u00e9nero Cedrela, teniendo a C. lilloy como especie en peligro mientras que: C. fissilis, C. montana, C. odorata y S. macrophylla en la categor\u00eda de especies vulnerables.<\/p>\n<p>Ante esto, la UNALM asume la responsabilidad de realizar la evaluaci\u00f3n de las poblaciones del g\u00e9nero Cedrela spp., con el objetivo nacional de conocer su estado y asegurar la supervivencia de la especie. Es as\u00ed que se inicia la b\u00fasqueda de recursos econ\u00f3micos para la realizaci\u00f3n de esta actividad solicit\u00e1ndolo a instituciones internacionales interesadas, finalmente consigue ayuda de la Organizaci\u00f3n Internacional de Maderas Tropicales (ITTO) por medio de la ampliaci\u00f3n del Proyecto UNALM-ITTO PD 251\/03 Rev.3 (F) \u201cEvaluaci\u00f3n de las existencias comerciales y estrategia para el manejo sostenible de la caoba (Swietenia macrophylla King) en el Per\u00fa\u201d &#8211; Addendum a fin de evaluar la situaci\u00f3n de cedro en el Per\u00fa.<\/p>\n<p>Este proyecto estaba orientado a conocer el estado de las poblaciones de cedro en el pa\u00eds y a construir una base de datos que permita hacer el seguimiento a las unidades forestales que se encontraran explotando al g\u00e9nero Cedrela y conocer cu\u00e1les son las especies asociadas al desarrollo y crecimiento de los individuos de esta especie.<\/p>\n<p>Luego de la ejecuci\u00f3n del Proyecto PD 251\/03 Rev. 3(F). y posteriormente su Adenda, se propuso efectuar ajustes a la metodolog\u00eda para el monitoreo de las parcelas de caracterizaci\u00f3n levantadas inicialmente a fin de generar un sistema continuo sobre el estado de las poblaciones para ambas especies, permitiendo realizar los respectivos informes de no detrimento para estas. Es as\u00ed que, con el apoyo del programa OIMT-CITES para especies arb\u00f3reas y transparencia del mercado\/comercio (TMT), se ejecuta la actividad: \u201cDise\u00f1o, validaci\u00f3n y ajuste de la metodolog\u00eda para el seguimiento y evaluaci\u00f3n peri\u00f3dica de las parcelas de caracterizaci\u00f3n de las poblaciones de cedro y caoba.<\/p>\n<p>Los resultados de esta actividad permitieron actualizar los datos contenidos en el sistema de informaci\u00f3n con la que se cuenta, de esta forma se ha podido establecer los cupos anuales de aprovechamiento de la caoba; asimismo, ha permitido ajustar el esquema de ordenamiento de las diferentes actividades de la explotaci\u00f3n forestal tomando en cuenta el calendario fenol\u00f3gico de las dos especies, as\u00ed como un plan silvicultural, sobre el cual se debe organizar el aprovechamiento futuro.<\/p>\n<p>Ante la creaci\u00f3n del Ministerio del Ambiente en el 2008, se le asigna a \u00e9ste la responsabilidad de ser Autoridad Cient\u00edfica CITES del pa\u00eds.<\/p>\n<p>A finales del 2012, la Direcci\u00f3n General de Diversidad Biol\u00f3gica desarroll\u00f3 el \u201cEstudio de investigaci\u00f3n de especies cites priorizada para evaluar la recuperaci\u00f3n de las poblaciones de caoba y cedro\u201d, cuyo \u00e1mbito fueron las parcelas de corta anual de las concesiones forestales que tienen aprobados sus Planes Operativos Anuales (POAs) y que realizaron aprovechamiento de cedro y caoba para los a\u00f1os 2012 y 2013, las mismas que estan ubicadas en la provincia de Tahuamanu, departamento  de Madre de Dios. El objetivo de este estudio fue la de evaluar la recuperaci\u00f3n de las especies de caoba (Swietenia macrophylla King.) y cedro (Cedrela spp.) en un \u00e1rea de producci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.2.        Legislaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el a\u00f1o 2002, se inici\u00f3 el proceso de otorgamiento de unidades de aprovechamiento forestal bajo la modalidad de contratos forestales, entre los cuales destacaban los otorgados a personas naturales o jur\u00eddicas con la finalidad del aprovechamiento maderable, debi\u00e9ndose cumplir una serie de requisitos, entre ellos, la formulaci\u00f3n de planes generales de manejo como herramientas de gesti\u00f3n a largo plazo y planes operativos anuales como instrumentos de planificaci\u00f3n a corto plazo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2003, se emite la Resoluci\u00f3n Jefatural N\u00ba 109-2003-INRENA, la misma que brinda las pautas y formatos de presentaci\u00f3n de los documentos necesarios para la gesti\u00f3n de las concesiones forestales con fines maderables, destacando entre otros, la conservaci\u00f3n de \u00e1rboles semilleros, determin\u00e1ndose  que durante el censo comercial de especies forestales se deben identificar y marcar \u00e1rboles para ser reservados como semilleros, en un m\u00ednimo de 10% de los \u00e1rboles de las especies comerciales sujetas a aprovechamiento a partir del Di\u00e1metro M\u00ednimo de Corta (DMC) y que no evidencien problemas fitosanitarios mayores (como pudrici\u00f3n o huecos en m\u00e1s de 3 m a lo largo del fuste), ni se encuentren con una copa muy reducida o que est\u00e9n demasiado inclinados (menos de 20 grados); adem\u00e1s, se debe tener en cuenta que tengan una buena distribuci\u00f3n espacial. (INRENA, 2003).<\/p>\n<p>A la fecha, el cedro y caoba han sido motivo de inspecciones por parte de autoridades regionales, verificaciones por parte de la autoridad nacional y supervisiones por parte de la entidad reguladora y fiscalizaci\u00f3n, logrando efectuar un control sobre el comercio de los productos maderables, el cumplimiento de la conservaci\u00f3n de \u00e1rboles semilleros, entre otros; sin embargo, los est\u00e1ndares aplicados no determinan si la intensidad de aprovechamiento es congruente con el estado de la recuperaci\u00f3n y si es suficiente la conservaci\u00f3n de los \u00e1rboles semilleros para ambas especies.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.1.        Descripci\u00f3n de la especie<\/strong><\/p>\n<p><strong>3.1.1.     Swietenia Macrophylla King.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La especie caoba pertenece a la familia bot\u00e1nica Meliaceae, y al g\u00e9nero Swietenia, se caracteriza por tener hojas paripinadas, en raras ocasiones con una hojuela m\u00e1s grandes, que da la idea de hojas imparipinadas, de 10 a 50 cm de largo dependiendo de la edad del \u00e1rbol y de la posici\u00f3n de las hojas en el \u00e1rbol (Navarro, 1999).<\/p>\n<p>El \u00e1rea de distribuci\u00f3n natural de la caoba se extiende desde M\u00e9xico, a los 23\u00ba N siguiendo la franja costera del Atl\u00e1ntico hacia Am\u00e9rica del Sur, en donde contin\u00faa en un amplio arco desde Venezuela, a trav\u00e9s de las regiones amaz\u00f3nicas de Colombia, Ecuador, Per\u00fa, Bolivia y Brasil, hasta los 18\u00ba S (Lam, 1966; Pennington, 1981).<\/p>\n<p>En cuanto a su distribuci\u00f3n ecol\u00f3gica, esta corresponde a los bosques clasificados como \u201ctropical seco\u201d, con temperatura anual promedio de igual o superior a 24 \u00baC, con precipitaciones anuales que van desde los 1 000 mm\/a\u00f1o hasta los 2 000 mm\/a\u00f1o y con un coeficiente de evapotranspiraci\u00f3n de 1,0 &#8211; 2,0 (Holdridge, 1967). Adem\u00e1s crece naturalmente en una gama muy amplia de tipos de suelo, incluidas las que resulten de rocas sedimentarias, \u00edgneas y metam\u00f3rficas, y los que son de origen de aluviones volc\u00e1nicos (Mayhew y Newton, 1998).<\/p>\n<p>La caoba es una especie monoica, la floraci\u00f3n puede ocurrir en diferentes periodos seg\u00fan la regi\u00f3n, en el Per\u00fa entre setiembre y octubre (Navarro, 1999).<\/p>\n<p>Se reconoce en el campo por la corteza externa agrietada, color marr\u00f3n  rojizo, con ritidoma en placas irregulares, y la presencia de ra\u00edces tablares. Las hojas compuestas son caracter\u00edsticas, con pocos pares de foliolos, \u00e9stos marcadamente asim\u00e9tricos. Los frutos son tambi\u00e9n distintivos, muy grandes y le\u00f1osos; a diferencia del g\u00e9nero Cedrela en que los frutos abren del \u00e1pice hacia la base, los frutos de Swietenia abren de la base hacia el \u00e1pice.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.1.2.     Cedrela sp.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pertenecen a la familia bot\u00e1nica Meliaceae. Este g\u00e9nero se caracteriza por ser caducifolio, de 20 a 35 m (hasta 45 m) de altura total, con un di\u00e1metro a la altura del pecho de hasta 1.7 m, hojas compuestas alternas, paripinnadas o imparipinnadas, de 15 a 50 cm (Newton, 1993).<\/p>\n<p>El \u00e1rea de distribuci\u00f3n natural del cedro es desde el norte de M\u00e9xico, en el Estado de Sinaloa (26\u00b0N), hasta Chiapas en la vertiente del Pac\u00edfico y desde el Estado de Tamaulipas hasta Campeche, Yucat\u00e1n y Quintana Roo en la vertiente del Atl\u00e1ntico, continuando a trav\u00e9s de Am\u00e9rica Central y Sur Am\u00e9rica hasta Argentina en las provincias de Misiones y Tucum\u00e1n (28\u00b0S), tambi\u00e9n se encuentra en las islas del Caribe. Por lo general crece en terrenos con suelos f\u00e9rtiles, con buen drenaje, ocurre tanto en bosque tropical y subtropical seco y h\u00famedo, donde se reporta en altitudes de hasta 1 200 m (Standley y Steyermark, 1946; Verduzco, 1961; Lamb, 1968; Holdridge, 1976; Pennington y Styles, 1975).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cedro es un \u00e1rbol del Neotr\u00f3pico, encontr\u00e1ndose  en los bosques de las zonas de vida subtropical o tropical h\u00famedas o estacionalmente secas (Holdridge, 1976). En cuanto al clima el cedro es una especie generalista, encontr\u00e1ndose sobre una vasta distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de fajas latitudinales c\u00e1lidas, desde el bosque subtropical seco (Holdridge, 1976). En el caso espec\u00edfico de C. odorata, \u00e9sta requiere mucha luz y crece en un clima con precipitaciones anuales comprendidas entre 1 200 y 2 500 mm a altitudes de 0 a 1 500 msnm (Webb et al., 1984).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los registros de floraci\u00f3n de C. odorata han sido observados durante la estaci\u00f3n seca, mayormente entre Julio a Octubre y su fructificaci\u00f3n usualmente hacia fines de la estaci\u00f3n seca, aunque tambi\u00e9n a lo largo de todo el a\u00f1o (Reynel et al, 1989). Las flores de esta familia son visitadas por abejas peque\u00f1as y mariposas, pero a\u00fan no es claro si estos insectos son leg\u00edtimos polinizadores. Las semillas son dispersadas por el viento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El g\u00e9nero Cedrela se reconoce en el campo por la corteza externa agrietada, color marr\u00f3n claro (beige) y la corteza interna conformada por delgadas placas exfoliables color crema y rosado blanquecino, superpuestas una a la otra, con olor caracter\u00edstico, un suave olor a ajos. Cedrela odorata se reconoce de C. fissilis, la otra especie presente en la llanura Amaz\u00f3nica de Per\u00fa, por sus hojas y flores glabradas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.2.        Criterios de evaluaci\u00f3n para semilleros<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n de las caracter\u00edsticas a evaluar de los \u00e1rboles semilleros depende de la especie, la edad de los rodales y el objetivo de la producci\u00f3n. Algunas variables como las reproductivas y las de la madera, no se eval\u00faan hasta que el \u00e1rbol alcance una cierta edad m\u00ednima. Jara (1994), indica adem\u00e1s que es posible dar una lista de caracter\u00edsticas que se eval\u00faan en todas las circunstancias como: DAP Alturas, forma del fuste (rectitud y circularidad), ramificaciones, libre de plagas y enfermedades y edad de floraci\u00f3n y fructificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para Flores y Chavarry (2005), indican que la selecci\u00f3n de \u00e1rboles plus se basa en su fenotipo, debi\u00e9ndose observar la forma del fuste, su altura, su disposici\u00f3n, el \u00e1ngulo de inserci\u00f3n y grosor de ramas; la forma y volumen de copa, entre otros de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Flores et al (2005), manifiestan que los criterios relevantes a considerar en la elecci\u00f3n de un \u00e1rbol plus deben encontrarse relacionados con la edad, alturas, rectitud de fuste, forma de copa, di\u00e1metro de las ramas, poda natural, tolerancia a plagas y enfermedades y su sanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para Mesen, F. (2006), la selecci\u00f3n de \u00e1rboles debe basarse en caracter\u00edsticas de importancia econ\u00f3mica que se encuentren bajo control gen\u00e9tico. Para una especie maderable t\u00edpica, un \u00e1rbol sobresaliente ser\u00e1 aquel dominante o codominante, de fuste recto, sin bifurcaciones ni torceduras en espiral, de ramas delgadas y horizontales, libre de enfermedades o plagas, de DAP y altura superiores al promedio y buena capacidad de autopoda.<\/p>\n<p>Dauber et al. (2003), manifiestan que conservar \u00e1rboles muy grandes como \u201csemilleros\u201d es un desperdicio, ya que los datos sobre mortandad muestran que los \u00e1rboles presentan un mayor riesgo de ca\u00edda antes del siguiente ciclo de corta, por lo que es preferible conservar \u00e1rboles que est\u00e9n justo sobre el di\u00e1metro m\u00ednimo de corta. Asimismo, dichos autores indican que preferentemente, los \u00e1rboles semilleros deber\u00e1n ser altos y tener copa grande y saludable, liberados de bejucos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.2.1.     Semilleros y regeneraci\u00f3n de caoba.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>Se ha comprobado en un estudio en B\u00e9lice, M\u00e9xico; que dejar \u00e1rboles semilleros no es suficiente para asegurar el establecimiento de la regeneraci\u00f3n natural de caoba, sino que se requieren tratamientos silviculturales de apertura del dosel. (Tolledo-Sotillo y Snook, 2005).<\/p>\n<p>Por otro lado en Quintana Roo, M\u00e9xico; los \u00e1rboles de caoba m\u00e1s grandes, producen m\u00e1s semilla que los \u00e1rboles peque\u00f1os y pocos de estos \u00e1rboles producen cero frutos en un a\u00f1o dado. Adem\u00e1s, dispersan sus semillas a distancias mayores. Como consecuencia de estos patrones es conveniente dejar en el bosque los \u00e1rboles grandes como fuente de semilla. (C\u00e1mara-Cabrales y Snook, 2005)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un estudio realizado en Campeche, M\u00e9xico demostr\u00f3 que el peso y las dimensiones de los frutos de caoba tienen correlaci\u00f3n positiva significativas con la cantidad y calidad biol\u00f3gica de las semillas producidas, siendo los frutos de mayor peso y tama\u00f1o recomendables para el acopio de la mayor cantidad de semillas viables (CATIE) . La semilla se dispersa por el viento y se tienen evidencias de que la distancia m\u00e1xima que alcanza es de 60 m alrededor del \u00e1rbol madre, con tendencia de mayor concentraci\u00f3n de semillas y pl\u00e1ntulas en la direcci\u00f3n de los vientos dominantes (Rodr\u00edguez et al., 1992).<\/p>\n<p>En cuanto a las condiciones de suelo para la germinaci\u00f3n de la caoba, \u00e9sta crece en gran variedad de condiciones edafol\u00f3gicas, desde suelos arcillosos hasta suelos con arenas gruesas (Adolfo, 2007). Asimismo, la semilla no requiere de tratamientos para su germinaci\u00f3n (Cordero y Boshier, 2003).<\/p>\n<p>La regeneraci\u00f3n natural de caoba, va a depender de la presencia de fuentes de semilla y condiciones aptas para la germinaci\u00f3n y desarrollo posterior (CATIE, 1976). Snook (2003), comprob\u00f3 que el mayor crecimiento de la regeneraci\u00f3n de caoba correspond\u00eda a los claros mayores. Asimismo, en la Selva Maya, M\u00e9xico; se concluy\u00f3 que los \u00e1rboles de caoba se establecen y crecen en aperturas relativamente grandes aproximadas a media hect\u00e1rea y que las pl\u00e1ntulas de caoba no sobreviven bajo el dosel del monte (Snook y L\u00f3pez, 2003).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.2.2.      Semilleros y regeneraci\u00f3n de cedro.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>Un estudio en Bolivia indica que conservar \u00e1rboles muy grandes como semilleros para Cedrela odorata es un desperdicio, debido a que los datos de mortandad muestran que los \u00e1rboles presentan un mayor riesgo de ca\u00edda antes del siguiente ciclo de corta, es preferible conservar \u00e1rboles que est\u00e9n justo sobre el di\u00e1metro m\u00ednimo de corta (Dauber et al., 2003).<\/p>\n<p>En un estudio de la CATIE se analizaron los frutos de Cedrela odorata y determin\u00f3 el rendimiento de semillas en condiciones naturales, los resultados mostraron que los frutos de cedro producen en promedio 25 (+\/-4) semillas desarrolladas, de las cuales 15 (+\/-9) son capaces de dar origen a una nueva planta, al igual que en caoba los frutos de mayor peso y tama\u00f1o mostraron mejor calidad y cantidad de semillas (Niembro, sf).<\/p>\n<p>Cedrela odorata se puede encontrar  de manera  m\u00e1s com\u00fan  en las arcillas derivadas de piedra caliza (Holdridge, 1943, Marrero, 1948; Ram\u00edrez-S\u00e1nchez, 1964). Pero crece tambi\u00e9n en los sitios bien drenados sobre suelos \u00e1cidos derivados de rocas volc\u00e1nicas (Ultisoles). El denominador com\u00fan parece ser el drenaje y la aireaci\u00f3n del suelo y no su pH (Holdridge, 1976; Styles, 1972; Whitmore, 1976).<\/p>\n<p>Lamb (1968), indic\u00f3 que en condiciones de bosques cerrados m\u00e1s secos Cedrela odorata logra mejores resultados, generalmente con una buena aireaci\u00f3n y una acumulaci\u00f3n de bases en los suelos. En el bosque natural, es com\u00fan encontrar una alta densidad de pl\u00e1ntulas cerca de los \u00e1rboles productores de frutas poco despu\u00e9s del comienzo de la temporada lluviosa, pero la mayor\u00eda de estas pl\u00e1ntulas desaparece a la mitad de la temporada lluviosa o poco despu\u00e9s; esta alta mortalidad natural puede deberse a la sombra o la competencia (Vega, 1974).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.1.        \u00c1rea de Estudio<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>El \u00e1mbito  del estudio  fue la regi\u00f3n Madre de Dios, espec\u00edficamente en las unidades  de producci\u00f3n permanente  otorgadas bajo la modalidad de concesiones forestales con fines maderables y permisos en tierras de comunidades nativas; asimismo, se consider\u00f3 un \u00e1rea sin intervenci\u00f3n representada por una concesi\u00f3n forestal con fines de conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xaf1\/v\/t1.0-9\/12790983_185287181848952_118315263215263706_n.jpg?oh=40fc300b02d7de042398aacd94867668&amp;oe=57939B3B\" alt=\"\" width=\"472\" height=\"288\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 1. \u00c1rea de estudio (\u00e1reas coloreadas en un solo bloque, sin l\u00edmites)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la figura anterior  se aprecia el \u00e1mbito del estudio y adem\u00e1s, los sectores donde  se efectuaron las evaluaciones a trav\u00e9s de muestreos, tanto en la provincia de Tahuamanu como en Tambopata, dentro del departamento de Madre de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.2.        Metodolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>El proceso metodol\u00f3gico para observar el estado de la regeneraci\u00f3n natural  y evaluaci\u00f3n de \u00e1rboles semilleros para las especies Swietenia macrophylla King. y Cedrela sp. implica tres fases y consta de una serie de actividades que deben aplicarse para cada una de las especies:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.2.1      Fase Inicial: Preparaci\u00f3n de la informaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En esta etapa se realizan cuatro actividades: la recopilaci\u00f3n de informaci\u00f3n secundaria, el an\u00e1lisis de datos, determinaci\u00f3n de las variables a emplear y el dise\u00f1o metodol\u00f3gico de la etapa de campo, las mismas que son detalladas a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.2.1.1. Recopilaci\u00f3n de informaci\u00f3n secundaria:<\/strong><\/p>\n<p>La metodolog\u00eda descrita hace referencia a las evaluaciones en unidades de aprovechamiento donde se han otorgado concesiones forestales con fines maderables y permisos de extracci\u00f3n en tierras de Comunidades Nativas. Se debe recolectar informaci\u00f3n actualizada y oficial aprobada por la Autoridad Regional competente o de ser el caso, por la Autoridad Nacional Forestal en sus diferentes dependencias regionales; asimismo, es interesante contar con estudios realizados sobre temas de regeneraci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de \u00e1rboles semilleros en el \u00e1mbito del trabajo de investigaci\u00f3n, a fin de enriquecer la informaci\u00f3n colectada y contar con patrones de comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n actualizada de las concesiones forestales con fines maderables y Comunidades Nativas contemplan los siguientes documentos oficiales:<\/p>\n<ul>\n<li>Resoluciones que han aprobado los Planes Operativos Anuales (POAs)<\/li>\n<li>Planes Operativos Anuales (POAs) en las cuales se incluyan los censos forestales.<\/li>\n<li>Resultados del inventario forestal exploratorio de toda la superficie de la concesi\u00f3n.<\/li>\n<li>Planes silviculturales implementados por las concesiones.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Plan General de Manejo Forestal para toda el \u00e1rea de la concesi\u00f3n<\/li>\n<li>Resoluci\u00f3n de aprobaci\u00f3n del PGMF para toda el \u00e1rea de la concesi\u00f3n.<\/li>\n<li>Informe de ejecuci\u00f3n del Plan Operativo Anual.<\/li>\n<li>Estudios de monitoreo y din\u00e1mica del bosque concesionado, donde se incluya el seguimiento a ambas especies.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fueron incorporados los resultados y la base de datos cartogr\u00e1fica de los estudios \u201cEvaluaci\u00f3n de las existencias comerciales y estrategia para el manejo sostenible de la caoba (Swietenia macrophylla King) en el Per\u00fa\u201d y su Addendum a fin de evaluar la situaci\u00f3n de cedro en el Per\u00fa. Estos datos fueron importantes para poder hacer una evaluaci\u00f3n de los \u00e1rboles semilleros de cedro y caoba de todas las Parcelas de Corta Anual (PCA).<\/p>\n<p>La cartograf\u00eda existente en la base de datos en menci\u00f3n contiene adem\u00e1s, informaci\u00f3n necesaria referente a centros poblados, hidrograf\u00eda, red vial, l\u00edmites pol\u00edticos, bosques de producci\u00f3n permanente, censos e inventarios forestales, comunidades nativas, concesiones forestales de todas las modalidades de otorgamiento, deforestaci\u00f3n, estudios de caoba y cedro, mapa forestal, l\u00edmites de la Amazon\u00eda, entre otros; pertenecientes a diferentes entidades, tales como: Universidad Nacional Agraria la Molina, otras universidades nacionales, Direcci\u00f3n General Forestal y de Fauna Silvestre (anteriormente INRENA), Ministerio de Educaci\u00f3n, Instituto del Bien Com\u00fan, Instituto Geogr\u00e1fico Nacional, Instituto Nacional de Estad\u00edstica e Inform\u00e1tica, entre otros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se recopil\u00f3 informaci\u00f3n de los informes de no detrimento para determinar la cantidad de \u00e1rboles de caoba autorizados a ser extra\u00eddos, as\u00ed como su volumen.<\/p>\n<p>Toda la informaci\u00f3n  recopilada y recolectada fue analizada y sistematizada, efectu\u00e1ndose adem\u00e1s una limpieza de datos para poder contar con informaci\u00f3n confiable que fue introducida  a la base de datos del proyecto \u201cEvaluaci\u00f3n de las existencias comerciales y estrategia para el manejo sostenible de la caoba (Swietenia macrophylla King) en el Per\u00fa\u201d, la misma que se encuentra en la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) y que se encuentra en uso.<\/p>\n<p>La base de datos preparada, incluye la siguiente informaci\u00f3n:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>N\u00famero o c\u00f3digo del \u00e1rbol semillero<\/li>\n<li>Di\u00e1metro a la altura del pecho (dap) cm.<\/li>\n<li>Altura total (at) m<\/li>\n<li>Altura comercial (ac)<\/li>\n<li>Ubicaci\u00f3n (UTM)<\/li>\n<li>A\u00f1o de POA<\/li>\n<li>Nombre y n\u00famero de contrato o permiso<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.2.1.2. Dise\u00f1o de muestreo<\/strong><\/p>\n<p><strong>a)  Muestra m\u00ednima por evaluar<\/strong><\/p>\n<p>El muestreo empleado para determinar el tama\u00f1o m\u00ednimo de unidades de evaluaci\u00f3n se realiza empleando un muestreo por proporciones en el que el n\u00famero total de la muestra sigue la siguiente probabilidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtp1\/v\/t1.0-9\/12801275_185286385182365_5932006789907411238_n.jpg?oh=ffdb5f16fe7129032c90b6435aafc823&amp;oe=579188CA\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"67\" \/><\/p>\n<p>Donde \u201cd\u201d es el error de muestreo o nivel de precisi\u00f3n y 1 &#8211; \u03b1 es el nivel de confianza o de probabilidad de que la diferencia | p &#8211; \u03c0 | sea menor a \u201cd\u201d. Se considera como probabilidad de ocurrencia la existencia de \u00e1rboles semilleros. El tama\u00f1o de muestra se calcula empleando la siguiente f\u00f3rmula (Cochran, 1977):<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xap1\/v\/t1.0-9\/10273470_185286418515695_5072913813813641921_n.jpg?oh=b23ffb725e7550a3806ef4b9f08c1628&amp;oe=57544BC9\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"67\" \/><\/p>\n<p>Donde:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>n: n\u00famero de \u00e1rboles semilleros a evaluar<\/p>\n<p>p: probabilidad de existencia de \u00e1rboles semilleros<\/p>\n<p>q: probabilidad de no existencia de \u00e1rboles semilleros<\/p>\n<p>1 \u2013 \u03b1: 0,95<\/p>\n<p>Z (valor tabular): 1,96<\/p>\n<p>d: 15% de error de muestreo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para cada especie se consider\u00f3 una probabilidad de existencia del 50% y de no existencia otro 50%, es as\u00ed que para cada una de ellas se determin\u00f3 que como m\u00ednimo se deber\u00edan de evaluar 41 \u00e1rboles, aplicando la f\u00f3rmula antes descrita:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xla1\/v\/t1.0-9\/12512265_185286715182332_6509402045854717834_n.jpg?oh=ee1e99910c02d2e7fb2e5bc27d78c79c&amp;oe=57628E82\" alt=\"\" width=\"481\" height=\"336\" \/><\/p>\n<p><strong>Caso 2: <\/strong>Fuste con altura de aletas superior a 1.50 m, la medici\u00f3n se realiz\u00f3 mediante una proyecci\u00f3n de las generatrices formadas por el fuste a 1.30 m del nivel del suelo. La medici\u00f3n debe efectuarse considerando lo siguiente:<\/p>\n<p>a. Si se emplea cinta diam\u00e9trica, \u00e9sta se extendi\u00f3 a modo de una regla estirada transversalmente al eje del fuste, siendo sostenida en el lado de \u201c0\u201d por el trochero y el otro extremo por el matero, efectuando la medici\u00f3n por la cara de la cinta donde aparece el sistema m\u00e9trico.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Para la proyecci\u00f3n el jefe de brigada se situ\u00f3 a una distancia aproximada de 3 m desde la base del \u00e1rbol e indic\u00f3 al trochero donde ubicar el \u201c0\u201d de la cinta (proyecci\u00f3n de la generatriz izquierda) y luego indic\u00f3 al matero donde debe se\u00f1alar con su dedo en la cinta la lectura de medici\u00f3n del di\u00e1metro (proyecci\u00f3n de generatriz derecha) (Figura 3).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12821541_185286745182329_4746653590404829990_n.jpg?oh=11d94987db669c2587588d2a76172f41&amp;oe=5758D1AA\" alt=\"\" width=\"494\" height=\"345\" \/><\/p>\n<p>b. En el caso del uso de forc\u00edpula, la medici\u00f3n se efectu\u00f3 de manera similar; sin embargo, el largo de la regla graduada fue una limitante, de este modo se tuvieron dos situaciones:<\/p>\n<p>b1. La longitud de la regla es mayor al DAP, en este caso el matero sostuvo la forc\u00edpula a 1.30 m de altura de la base del fuste, coloc\u00e1ndola transversalmente a \u00e9ste y esperando la indicaci\u00f3n del jefe de brigada para colocar el \u201co\u201d de la regla (brazo fijo) y hasta cuanto desplazar\u00e1 el brazo m\u00f3vil para que coincida con la proyecci\u00f3n de la generatriz derecha del \u00e1rbol.<\/p>\n<p>b2. La longitud de la regla es menor al DAP, para la medici\u00f3n se procedi\u00f3 igual que en el punto anterior (b1.) con la salvedad de que el brazo m\u00f3vil debe llegar hasta el n\u00famero m\u00e1ximo de la longitud de la regla, punto del cual debe efectuarse una peque\u00f1a marca que sirva de referencia (realizada por el trochero). Efectuado ello, el matero traslada la forc\u00edpula siguiendo el eje transversal de la primera medici\u00f3n parcial hasta hacer coincidir el \u201c0\u201d del brazo fijo con la marca, luego se contin\u00faa con la medici\u00f3n deslizando el brazo m\u00f3vil hasta alcanzar la proyecci\u00f3n de la generatriz derecha (indicado por el jefe de brigada), punto donde se efectuar\u00e1 la segunda medici\u00f3n. (Figura 4).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfa1\/v\/t1.0-9\/10537071_185286761848994_2558544698861919024_n.jpg?oh=2bcf22eb274b8e70c72e10f09c634b1a&amp;oe=5753BEB0\" alt=\"\" width=\"494\" height=\"233\" \/><\/p>\n<p><strong>Caso 3:<\/strong> Para \u00e1rboles encontrados en terrenos inclinados o con fuste inclinado, el punto de referencia para tomar la altura de medici\u00f3n del DAP (1.30 m) fue el punto de la base del fuste localizada a mayor altitud (terreno con inclinaci\u00f3n) o se consider\u00f3 el punto de la base donde se observ\u00f3 la compresi\u00f3n del fuste (\u00e1rbol inclinado) (Figura 5).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlp1\/v\/t1.0-9\/12801593_185286768515660_2990810469977896883_n.jpg?oh=30a8efadbeeec93640c1fe1774cca02a&amp;oe=5795C22E\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"409\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 5. Determinaci\u00f3n del punto de referencia para la altura de medici\u00f3n del DAP.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Alturas <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Fueron medidas con el hips\u00f3metro-clin\u00f3metro, para su empleo el jefe de brigada se situ\u00f3 a una distancia \u00f3ptima (entre 15 y 20 m) de alejamiento de la base del \u00e1rbol y su orientaci\u00f3n fue la mejor posible, permitiendo  la visualizaci\u00f3n correcta de los puntos  de referencia para tomar  la medici\u00f3n de altura comercial, de fuste y total (Figura 6), tal como se indica a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Altura comercial, fue tomada desde la base de la primera troza comercial hasta el punto del fuste donde se considere comercializable, excluy\u00e9ndose sectores defectuosos severos o con presencia de ataques biol\u00f3gicos. En \u00e1rboles con ahusamiento eminente y severo en la base del fuste, se descont\u00f3 la base irregular hasta que la secci\u00f3n fue de una forma ovalada o circular.<\/li>\n<li>Altura de fuste, longitud considerada desde la base del \u00e1rbol hasta el punto de copa o base de la bifurcaci\u00f3n principal del fuste, no confundi\u00e9ndose con las ramas secundarias que pueden presentarse en el fuste antes del punto de copa.<\/li>\n<li>Altura total del \u00e1rbol, comprendida entre la base del \u00e1rbol y el punto de m\u00e1s extremo y apical de la copa.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12803199_185286801848990_4782689775734271979_n.jpg?oh=c6470dbdaebfa1dc7f73e79a915eb66f&amp;oe=575F3B89\" alt=\"\" width=\"515\" height=\"361\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 6. Determinaci\u00f3n de alturas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>iii. Evaluaci\u00f3n cualitativa<\/strong>, se concentra en la descripci\u00f3n de una serie de variables propias de cada individuo, las mismas que se detallan a continuaci\u00f3n:<strong><\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Dominancia: se observ\u00f3 la posici\u00f3n vertical relativa de la copa del \u00e1rbol semillero con respecto a la altura de los \u00e1rboles acompa\u00f1antes, pudi\u00e9ndose encontrar en el estrato superior, medio o inferior en relaci\u00f3n con sus vecinos (Figura 7).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12821573_185286811848989_5124830903518517483_n.jpg?oh=2474406225f4a77f5693f828e3c71106&amp;oe=5796E75D\" alt=\"\" width=\"503\" height=\"308\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 7. Niveles de dominancia<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>N\u00famero de ramas encima del punto de copa (Primera bifurcaci\u00f3n): se indic\u00f3 el n\u00famero de ramas se indic\u00f3 el n\u00famero de ramas principales que ante cualquier eventualidad natural da\u00f1ar\u00eda la estructura del \u00e1rbol semillero (Figura 8).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12814115_185286438515693_4145928513001854113_n.jpg?oh=3fb34891acd88cbdac36e8c7f81a2a1c&amp;oe=5795AFB5\" alt=\"\" width=\"332\" height=\"483\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 8. Conteo del n\u00famero de ramas por encima del punto de copa y presencia de ramas secundarias en el fuste<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Posici\u00f3n de las ramas (\u00e1ngulo de inserci\u00f3n): se estim\u00f3 visualmente, apreciando el \u00e1ngulo de inserci\u00f3n predominante  formado por las ramas principales con el fuste del \u00e1rbol, el \u00e1ngulo fue tomado con relaci\u00f3n al eje del tronco y en sentido horario para cada una de las ramas, efectu\u00e1ndose un promedio entre el total de ramas principales. Se deben considerar las siguientes clases: Perpendicular al fuste (90\u00b0), distancia media al fuste (45\u00b0) y cercano al fuste (0\u00b0), tal como indica la Figura 9.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12802827_185286451849025_5205716100513325547_n.jpg?oh=9c267af4e48d9d881994dc3c49833552&amp;oe=5751C1BF\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"264\" \/><\/p>\n<ul>\n<li>Estado sanitario: se realiz\u00f3 una observaci\u00f3n exhaustiva y objetiva del individuo que fue evaluado y se anot\u00f3 si el \u00e1rbol se encontraba sano o afectado por alguna enfermedad o si se encontraba atacado por hongos, insectos u otros animales. Asimismo, la evaluaci\u00f3n contempl\u00f3 la observaci\u00f3n de todos los lados del fuste del \u00e1rbol. El estado sanitario se clasific\u00f3 de la siguiente manera; sano, ataque hasta 1\/3 del fuste, ataque hasta 2\/3 del fuste y superior a los 2\/3 del fuste (Figura 10).<\/li>\n<\/ul>\n<div style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12806163_185286461849024_909690287834531238_n.jpg?oh=6e5a06f6ba5ecb952168fbe1ac5eb8e3&amp;oe=575B91C3\" alt=\"\" width=\"485\" height=\"235\" \/><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\">\n<p align=\"center\"><strong>Figura 10. Ejemplos de diversos ataques en el fuste<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\">Infestaci\u00f3n de especies par\u00e1sitas, sogas y lianas: se evalu\u00f3 la cantidad de especies que hab\u00edan invadido el tronco y la copa. El nivel de infestaci\u00f3n se clasific\u00f3 de la siguiente manera: libre de lianas y bejucos, presencia en el fuste, presencia leve en fuste y copa, presencia en fuste y copa (Figura 11).<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12814780_185286821848988_8430320263568833372_n.jpg?oh=cf5660d52cf4df0ba2912e2179a5c445&amp;oe=575FE3C3\" alt=\"\" width=\"491\" height=\"194\" \/><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\">\n<p align=\"center\"><strong>Figura 11. Grado de infestaci\u00f3n de lianas y\/o bejucos<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\">Estimaci\u00f3n del vigor del \u00e1rbol: se observ\u00f3 la vitalidad o fuerza que tiene el \u00e1rbol para hacer funcionar todas las caracter\u00edsticas fisiol\u00f3gicas, las cuales est\u00e1n asociadas a su crecimiento y desarrollo, esta estimaci\u00f3n se da en relaci\u00f3n a los dem\u00e1s individuos dentro de la comunidad. El vigor del \u00e1rbol se clasific\u00f3 de la siguiente manera: alto, cuando el individuo present\u00f3 caracter\u00edsticas de buena calidad en comparaci\u00f3n con los \u00e1rboles que se encontraron a su alrededor; medio, cuando sus caracter\u00edsticas fueron iguales y bajo, cuando sus caracter\u00edsticas estuvieron por debajo del nivel de calidad de la comunidad (Figura 12).<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12803250_185286835182320_641900311848302523_n.jpg?oh=17eb8a8a9c253c004f51131f3e79419f&amp;oe=5761E1FB\" alt=\"\" width=\"399\" height=\"535\" \/><\/div>\n<div>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 12. Vigor del \u00e1rbol<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Caracter\u00edsticas de las aletas: se consider\u00f3 la medici\u00f3n de los lados del tri\u00e1ngulo formado por cada aleta y su direcci\u00f3n. Para las mediciones, se consider\u00f3 como altura de aleta la distancia desde el nivel del suelo hasta el nivel donde la aleta se pierde y forma parte del fuste; en el caso de la base de la aleta, se consider\u00f3 la distancia entre el fuste y el final de la misma o cuando \u00e9sta llega a perderse en el suelo. La direcci\u00f3n de la aleta se tom\u00f3 con ayuda de la br\u00fajula, indic\u00e1ndose el azimut (Figura 13).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfp1\/v\/t1.0-9\/10398335_185286845182319_3279021284781158145_n.jpg?oh=b26d2e00928131d5e0590bbbbf2c586d&amp;oe=575CA803\" alt=\"\" width=\"484\" height=\"282\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 13. Evaluaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de las aletas de \u00e1rboles<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Rectitud del fuste: se observ\u00f3 en funci\u00f3n al nivel de aprovechamiento maderable, para la evaluaci\u00f3n se consider\u00f3 si el fuste forma un \u00e1ngulo de 90\u00b0 con relaci\u00f3n al suelo se tratar\u00eda de un fuste recto; si forma un \u00e1ngulo menor a 90\u00b0 con relaci\u00f3n al suelo es inclinado; un \u00e1rbol recto torcido, cuando el fuste se ha desviado de su eje natural y posteriormente puede volver a \u00e9l y finalmente un fuste torcido cuando la parte superior del tronco va en una direcci\u00f3n y la inferior en direcci\u00f3n opuesta (Figura 14).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12795365_185286851848985_7450395522973296603_n.jpg?oh=a5419a3c4f3e921b3177a9aee73d021c&amp;oe=574C0D14\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"356\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 14. Rectitud del fuste<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Descripci\u00f3n de la corteza externa: se apreci\u00f3 la existencia de grietas (abertura larga y estrecha, producto de la separaci\u00f3n de la corteza), rajaduras (es la ruptura de la corteza, con mayor profundidad que la grieta) en funci\u00f3n a mostrar la predisposici\u00f3n del fuste a da\u00f1os o infecciones.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Estado del fuste: se observ\u00f3 su condici\u00f3n de producci\u00f3n de madera: sano o con posible hueco medular; para ello, se practicaron unos golpes al fuste y en base al sonido generado por el vac\u00edo interior se determin\u00f3 la posibilidad de la presencia de un hueco central.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Estado fenol\u00f3gico: se indic\u00f3 el estado en que se encontr\u00f3 el \u00e1rbol semillero al momento de la evaluaci\u00f3n, en una de sus cuatro fases: floraci\u00f3n, fructificaci\u00f3n, dispersi\u00f3n o latente (Figura15).<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12803248_185286485182355_4106737348994200440_n.jpg?oh=c4d59033ce854649347a72af395b5359&amp;oe=57931D7E\" alt=\"\" width=\"673\" height=\"247\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 15. Frutos de caoba en maduraci\u00f3n (fructificaci\u00f3n) y frutos de cedro que ya diseminaron sus semillas (dispersi\u00f3n).<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Forma del \u00e1rea basal: se se\u00f1al\u00f3 la forma geom\u00e9trica caracter\u00edstica a 1.3 m de altura sobre el suelo, clasific\u00e1ndola como c\u00edrculo (DAP mayor y menor similares), elipse (diferencia marcada entre ambos DAP) o estrella (formada por el ahusamiento en la base del fuste) (Figura 16).<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtf1\/v\/t1.0-9\/12803248_185286861848984_3336761613415403075_n.jpg?oh=2eabda6f4e5a5c2d896aeb8d594ac54f&amp;oe=575B7F0D\" alt=\"\" width=\"482\" height=\"257\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 16. Forma de la secci\u00f3n del \u00e1rea basal<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Forma de la copa: se indica el tama\u00f1o y la forma geom\u00e9trica caracter\u00edstica de la copa de acuerdo a la calificaci\u00f3n basada en cinco puntos de Synnott (1979), clasific\u00e1ndose en: circulo completo, circulo irregular, medio circulo, menos que medio c\u00edrculo y solamente pocas ramas.<\/li>\n<\/ul>\n<div style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtp1\/v\/t1.0-9\/12794430_185286881848982_4600342210000397994_n.jpg?oh=308b28f36c877a4692d66ee9bec6c376&amp;oe=575333FE\" alt=\"\" width=\"399\" height=\"475\" \/><\/div>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 17. Clasificaci\u00f3n de la forma de copa (Synnott T, 1979)<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\">Estado f\u00edsico: se observ\u00f3 si el fuste present\u00f3  da\u00f1os mec\u00e1nicos, los cuales deterioran  su calidad, disminuyen la posibilidad de progreso del \u00e1rbol e incluso conllevan a su muerte; este da\u00f1o est\u00e1 asociado principalmente a labores de aprovechamiento, como por ejemplo cortes con motosierra (Figura 18).<\/li>\n<\/ul>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xaf1\/v\/t1.0-9\/10342903_185286495182354_265392679341196322_n.jpg?oh=897711267c04b4734f29ba92c423650c&amp;oe=575FA8CB\" alt=\"\" width=\"515\" height=\"186\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 18. Hueco originado por motosierra<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>b.  Evaluaci\u00f3n del sitio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los mapas de dispersi\u00f3n fueron de gran ayuda y funcionaron como una herramienta  de apoyo y planificaci\u00f3n, permitiendo tomar decisiones en la ruta de evaluaci\u00f3n diaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La evaluaci\u00f3n del sitio de \u00e1rboles semilleros se realiz\u00f3 efectuando un transecto de 30 m horizontales en cada direcci\u00f3n cardinal tomando como punto central al \u00e1rbol semillero, efectuando observaciones a lo largo de ella, evaluando la periferia y detallando en promedio:<\/p>\n<ol style=\"text-align: left;\">\n<li>Descripci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: left;\">Espesura: est\u00e1 relacionada con la densidad de la frondosidad, ramaje y al follaje de las copas que conforman el dosel. Para la evaluaci\u00f3n se consider\u00f3 la siguiente clasificaci\u00f3n (Figura 19):<\/p>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li>Cubierto: indica que el dosel observado es denso y cerrado, lo cual no permite la incidencia directa de la luz al nivel inferior del bosque.<\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li>Medio: se refiere a un dosel que est\u00e1 formado por copas que tienen cierto grado de conectividad. Muestra un dosel que presenta peque\u00f1os claros que permiten la incidencia directa o indirecta de la luz solar al suelo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\">Despejado: dosel constituido por copas de \u00e1rboles dispersos, con poca o nula conectividad entre las ramas. Presenta \u00e1reas despejadas de tama\u00f1o considerable, donde la luz solar incide directamente sobre el suelo permitiendo la regeneraci\u00f3n de las plantas, modificando el microclima del nivel del suelo y el agua disponible.<\/li>\n<\/ul>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12802739_185286888515648_5844037753145983972_n.jpg?oh=a5ed5c372338a41f96c7c1bc47e07080&amp;oe=57903743\" alt=\"\" width=\"503\" height=\"168\" \/><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 19. Grados de espesura del bosque<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nivel del sotobosque: es el estrato conformado por plantas que se encuentran  en la parte inferior (menor tama\u00f1o) de la estructura del bosque, cuya densidad depende de la luz que logre penetrar el dosel. Se eval\u00faa seg\u00fan tres categor\u00edas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Alto: estrato constituido por \u00e1rboles j\u00f3venes, en el rango de 1.5 metros de altura, hasta 10 cm de dap. Forman capas discontinuas debajo del dosel.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Medio: constituido por arbustos y \u00e1rboles j\u00f3venes de menor tama\u00f1o.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Bajo: con presencia de vegetaci\u00f3n, como pl\u00e1ntulas y plantones; la cantidad y las especies dependen de las condiciones de iluminaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ii.    Descripci\u00f3n del suelo y terreno<\/p>\n<p>Pendiente: registrada cada 10 m de distancia horizontal. Para la obtenci\u00f3n de la pendiente se utiliz\u00f3 el clin\u00f3metro y se hizo uso de las unidades expresadas en porcentajes. Para efectuar la medici\u00f3n, se coloc\u00f3 una vara o jal\u00f3n con una marca a la altura visual del evaluador, luego el matero se traslad\u00f3 hasta los 10 primeros metros de distancia donde se efectu\u00f3 la medici\u00f3n por el jefe de brigada, una vez concluida la medici\u00f3n, se realiz\u00f3 un nuevo desplazamiento horizontal por espacio de 10 m para proceder con la misma tarea hasta alcanzar los 30 m, la figura 12 muestra un ejemplo en el levantamiento de esta informaci\u00f3n (Figura 20).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xal1\/v\/t1.0-9\/12790886_185286895182314_3765386681388597652_n.jpg?oh=45cf94fedfb129660dac8380d8dc6268&amp;oe=578FE21A\" alt=\"\" width=\"509\" height=\"234\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Figura 20. Medici\u00f3n de la pendiente.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Drenaje, se clasific\u00f3 en tres categor\u00edas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Bueno: cuando se encontraron suelos ligeros, los cuales no presentan retenci\u00f3n de agua, evacuando los fluidos de manera eficiente por escurrimiento superficial y por infiltraci\u00f3n profunda.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Moderado: cuando se pudieron  observar peque\u00f1os charcos de agua pero que aparentemente  son temporales, presentando un escurrimiento lento.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Pobre: son suelos pesados, donde no existe un flujo de agua constante y es almacenada en forma de charcos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Descomposici\u00f3n de materia org\u00e1nica:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se refiere al grado de presencia de material  vegetativo como hojas, ramas, frutos, semillas, restos de animales, entre otros, que se encuentran  en estado de descomposici\u00f3n. Durante  la evaluaci\u00f3n se clasificaron en tres niveles:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Alto: nivel alto de descomposici\u00f3n reflejado en la abundancia de materia org\u00e1nica que crea un manto de tierra oscura sobre el suelo, donde se desarrolla tambi\u00e9n una activa vida animal.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Medio: presencia de materia org\u00e1nica en menor grado, se encuentra disperso en el \u00e1rea evaluada.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Bajo: suelos con presencia m\u00ednima de materia org\u00e1nica. Se logra observar la superficie del suelo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Textura del suelo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La textura influye en el movimiento del agua y de los nutrientes a trav\u00e9s del perfil del suelo, tambi\u00e9n afecta el crecimiento de las plantas. Se clasifica en suelos tipo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Arcilloso: este tipo de suelo posee mayor porcentaje de arcilla, presentando una textura fina. Tiene capacidad de almacenar agua y nutrientes. Suelos con bajas posibilidades de aereaci\u00f3n y una elevada viscosidad lo cual se traduce en una resistencia a la penetraci\u00f3n de ra\u00edces. Para identificar el tipo de suelo en campo se puede formar un c\u00edrculo con la tierra y no agriet\u00e1ndose o agriet\u00e1ndose muy poco.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Franco: este tipo de suelo presenta proporciones aproximadamente  igual de arena, limo y arcilla, presentan una textura media. El color del suelo franco puede dar indicio de su composici\u00f3n, mientras m\u00e1s oscuro contiene mayor cantidad de materia org\u00e1nica. Para fines pr\u00e1cticos de identificaci\u00f3n del tipo de suelo franco, se puede amoldar la tierra en la mano para formar un cilindro que se quiebra al doblarlo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Arenoso: suelo constituido en su mayor\u00eda de arena, lo que permite una buena aireaci\u00f3n, la tierra permanece suelta y con granos separados. Absorben el agua pero no tienen capacidad de retenerla, al igual que los nutrientes, los cuales por lixiviaci\u00f3n son arrastrados hacia el subsuelo. Presenta un grado m\u00ednimo de cohesi\u00f3n al juntarla.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Presencia de material reproductivo: referido a la presencia o ausencia de material vegetativo como: semillas, frutos y flores encontrados al nivel del suelo provenientes del \u00e1rbol semillero evaluado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>c.   Regeneraci\u00f3n natural:<\/strong><\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n natural se realiz\u00f3 a trav\u00e9s del levantamiento de informaci\u00f3n en parcelas orientadas  hacia los cuatro  ejes cardinales, cada una  de estas cuatro  parcelas poseen dimensiones est\u00e1ndares de 20 m x 100 m de longitud y se encuentran distancias del punto central (\u00e1rboles semillero) en 10 m. En ellas se han establecido subdivisiones para una mejor toma de informaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n (Figura 21 y 22), de este modo se tienen:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong> <\/strong>Sub Parcelas tipo A, las cuales poseen una dimensi\u00f3n de 20 x 20 m y una cantidad de cinco por cada direcci\u00f3n de eje cardinal, totalizando 20 sub parcelas. Dentro de ellas se tom\u00f3 la informaci\u00f3n referente a fustales y \u00e1rboles (individuos con DAP superior a 10 cm), en cada caso se report\u00f3 su ubicaci\u00f3n, DAP y alturas.<\/li>\n<li>Sub Parcelas tipo B, tienen una dimensi\u00f3n de 10 x 10 m y una cantidad de cuatro por eje cardinal distanciadas una de otra por 20 m y ubicadas alternadamente a la derecha o izquierda de la trocha de orientaci\u00f3n central. En \u00e9stas se evaluaron latizales altos, los cuales comprenden a los que se encuentran entre 5 y 10 cm de DAP.<\/li>\n<li>Sub Parcelas tipo C, poseen una dimensi\u00f3n de 5 x 5 m, siendo ocho por orientaci\u00f3n y se encuentran dentro de las sub parcelas B unidas por una arista. La vegetaci\u00f3n evaluada son los latizales bajos, individuos que poseen DAP inferior a 5 cm hasta una altura total de 1.3 m.<\/li>\n<li>Sub Parcelas tipo D, su dimensi\u00f3n es de 2 x 2 m, son 16 por faja y se encuentran dentro de las sub parcelas C, ubicadas en las dos aristas no contiguas (opuestas entre s\u00ed).<\/li>\n<li>Sub Parcela tipo E, es la parcela ubicada bajo del \u00e1rbol semillero y es formada por todos los l\u00edmites de las primeras sub parcelas tipo A, posee una dimensi\u00f3n de 20 x 20 y se registra la presencia de posible regeneraci\u00f3n o de \u00e1rboles establecidos de caoba o cedro.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12821541_185286908515646_7696286669301041210_n.jpg?oh=12515967c7e25dd6571be885879a9350&amp;oe=578C48E6\" alt=\"\" width=\"503\" height=\"297\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12814457_185286928515644_7901717815911208981_n.jpg?oh=2016fe0245471fb00456ff7b14255e60&amp;oe=5760CC41\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"294\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xat1\/v\/t1.0-9\/12821345_185288055182198_3808977091883471030_n.jpg?oh=6fbf682560e9724c843149fe34e82fd4&amp;oe=5752C2DE\" alt=\"\" width=\"715\" height=\"306\" \/><\/p>\n<p>La disposici\u00f3n de las parcelas en el campo se muestra en la figura 23, apreciando que la sub parcela E se encuentra bajo del \u00e1rbol semillero, la sub parcela D se encuentra dentro de una sub parcela C, \u00e9sta a su vez se encuentra incluida en la subparcela B y finalmente la sub parcela tipo A contiene a todas las anteriores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfp1\/v\/t1.0-9\/12821362_185286965182307_2724702914635823976_n.jpg?oh=9e6da2d2d9f43c6c6ba6d8be2baf2759&amp;oe=578D93BC\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"539\" \/><\/p>\n<p><strong>Consideraciones<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong>1.                   <\/strong>S\u00f3lo en los casos en que se encontr\u00f3 regeneraci\u00f3n en algunas de las respectivas subparcelas (no se consideran observaciones) en dos parcelas contiguas, la brigada efectu\u00f3 unos recorridos cruzando de una parcela hacia la otra, siguiendo la direcci\u00f3n de la l\u00ednea imaginaria formada por las estacas colocadas a 90 m en ambos ejes, retornando en la direcci\u00f3n de las estacas colocadas a los 50 m del \u00e1rbol semillero en cada parcela, permitiendo observar regeneraci\u00f3n adicional en los sectores fuera de las muestras. Es as\u00ed que se obtiene, en ciertos casos, informaci\u00f3n referente a \u00e1reas con orientaci\u00f3n Nor-Oeste, Nor-Este, Sur, Oeste o Sur-Oeste.<strong><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong>2.                   <\/strong>En los l\u00edmites de las parcelas que coincidieron un individuo de caoba y\/o cedro seg\u00fan sea el caso, en las especies estudiadas y que se encuentren total o parcialmente dentro de la sub parcela, el registro se efectuar\u00e1 de manera impar, considerando los individuos encontrados pares fuera de la parcela, no siendo contabilizados en el muestreo pero s\u00ed en observaciones.<strong><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Asimismo, en caso encontrar otros individuos de cedro y\/o caoba que se encuentren totalmente fuera de la subparcela, se anotar\u00e1 su existencia y dimensiones en observaciones.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>4.2.3    Fase final de gabinete: Procesamiento y an\u00e1lisis<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>Con la informaci\u00f3n que se recopil\u00f3 en campo se realiz\u00f3 una serie de an\u00e1lisis de datos, en el caso de la evaluaci\u00f3n de \u00e1rboles semilleros, se elaboraron cuadros y gr\u00e1ficos dando resultados relativos (expresados en porcentajes) de cada par\u00e1metro evaluado, tanto para caoba como para cedro, efectu\u00e1ndose comparaciones entre \u00e1reas intervenidas contrastadas con los resultados de \u00e1reas no perturbadas (de considerarlo en la evaluaci\u00f3n).<\/p>\n<p>En el caso de la regeneraci\u00f3n natural que se eval\u00faa en campo dentro de las parcelas con direcciones hacia los ejes cardinales, los resultados por parcela se proyectaron a la hect\u00e1rea permitiendo ser comparables y brindar un mejor diagn\u00f3stico de los estadios de la regeneraci\u00f3n, ya sean brinzales, latizales altos o bajos y fustales.<\/p>\n<p>La metodolog\u00eda descrita obedece a una serie de actividades de dise\u00f1o y validaci\u00f3n en campo, que permitieron  efectuar los ajustes necesarios para brindar  datos m\u00e1s precisos, representativos y a un bajo costo de inversi\u00f3n; asimismo, las constantes salidas de campo son una fuente de enriquecimiento y aprendizaje para los profesionales, los mismos que dar\u00e1n aportes valiosos en el camino de mejora metodol\u00f3gica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.1.        Caracterizaci\u00f3n de la muestra<\/strong><\/p>\n<p>En el cuadro 2 se muestran los puntos de muestreo tomados para la especie caoba, observando que se efectuaron en total 58 observaciones repartidas en seis concesiones forestales con fines maderables (42), una con fines de conservaci\u00f3n (10) y una comunidad nativa (6).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xal1\/v\/t1.0-9\/12821346_185288071848863_1673484890165534102_n.jpg?oh=9104f0bf9b3ac024b2582519b1946daf&amp;oe=574D6B2D\" alt=\"\" width=\"487\" height=\"298\" \/><\/p>\n<p>En el cuadro 3 se presenta los puntos  de muestreo  tomados  para la especie cedro,   efectu\u00e1ndose 65 observaciones repartidas  en siete concesiones forestales con fines maderables (52), una  con fines de conservaci\u00f3n (5) y una comunidad nativa (8).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xpt1\/v\/t1.0-9\/12803013_185288068515530_5561494487086395845_n.jpg?oh=27df3b76cc41de7a9b7a1c510bc91728&amp;oe=5761534F\" alt=\"\" width=\"448\" height=\"294\" \/><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico 1 se presenta la distribuci\u00f3n por categor\u00eda diam\u00e9trica de la muestra evaluada para caoba por condici\u00f3n de evaluaci\u00f3n: testigo e intervenido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12814038_185281255182878_7334655893596797667_n.jpg?oh=583056593fceb44d56e89a8eb3522b98&amp;oe=5753C387\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"245\" \/><\/p>\n<p>Se tiene del gr\u00e1fico 1 que las evaluaciones de \u00e1rboles semilleros en \u00e1reas intervenidas contemplan un rango amplio de distribuci\u00f3n de diam\u00e9trica que abarca desde la categor\u00eda de 0.40 m hasta alcanzar la de 1.49 m; sin embargo, se advierte que por lo menos nueve individuos no alcanzan el di\u00e1metro m\u00ednimo de corta (DMC) establecido para esta especie, por lo cual de acuerdo a las disposiciones vigentes no deben ser seleccionados como reserva semillera los \u00e1rboles que no superen el DMC, salvo se haya justificado y sustentado de manera t\u00e9cnica la madurez sexual de los individuos. En el caso de la zona testigo, se evaluaron \u00e1rboles conforme se iba avanzando en campo, ya que la informaci\u00f3n y la disponibilidad de acceso a los diferentes sectores fueron limitadas.<\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico 2 se presenta la distribuci\u00f3n por categor\u00eda diam\u00e9trica de la muestra evaluada para cedro por \u00e1rea: testigo e intervenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/l\/t1.0-0\/p206x206\/12801396_186260255084978_6635932522634114751_n.jpg?oh=5ec5e3a8958b1b77a2048e20f10ba73d&amp;oe=5756EDF8\" alt=\"\" width=\"417\" height=\"206\" \/><\/p>\n<p>Presenta la misma tendencia que con caoba; asimismo, se han considerado \u00e1rboles de di\u00e1metros inferiores al DMC como \u00e1rboles semilleros, inclusive se han designado fustales como tales. En el \u00e1rea testigo se tuvo la dificultad de no tener ubicados los \u00e1rboles por evaluar, siendo una menor cantidad pero todo por encima del di\u00e1metro m\u00ednimo de corta.<\/p>\n<p>En cuanto a las alturas totales de los \u00e1rboles evaluados, los gr\u00e1ficos 3 y 4 presentan la composici\u00f3n por categor\u00eda de altura de los individuos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlp1\/v\/t1.0-9\/12805753_185281258516211_6789560248145803605_n.jpg?oh=fc59a66f9f5831850d815bd92605720f&amp;oe=574E0978\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"335\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12806142_185281265182877_9031861050224998020_n.jpg?oh=b9654cc91feeb01f06c248a7e0b9122f&amp;oe=574AA302\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"347\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En l\u00edneas generales del gr\u00e1fico 3 y 4, se tiene que los \u00e1rboles evaluados de caoba se concentran en un rango de altura de 25 a 29 m, mientras en cedro, se encontr\u00f3 un mayor n\u00famero de individuos en el rango de 20 \u2013 24 m de altura; sin embargo, en l\u00edneas generales en ambas especies los individuos evaluados tuvieron alturas que oscilaban entre los 20 y 34 m de altura total.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2    Evaluaci\u00f3n cualitativa<\/strong><\/p>\n<p>Los resultados obtenido son parte de una constante retroalimentaci\u00f3n y entrenamiento de cada profesional, ya que se ha podido ajustar los criterios y dar paso a establecer par\u00e1metros \u00fanicos para que cada uno de los evaluadores pueda tener un criterio muy similar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2.1.    Dominancia<\/strong><\/p>\n<p>El siguiente gr\u00e1fico presenta el grado de dominancia encontrado  en los \u00e1rboles evaluados para ambas especies en zonas intervenidas y testigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlp1\/v\/t1.0-9\/12801643_185281285182875_8563523558540868117_n.jpg?oh=175c5f6ab3abfa5510f584e047d98077&amp;oe=574C95BF\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"257\" \/><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico 5 se observa que los \u00e1rboles semilleros de caoba poseen una dominancia marcada, tanto en sectores intervenidos como en testigo; sin embargo, existe una proporci\u00f3n menor que indicar\u00eda que algunos \u00e1rboles se encuentran  en los estratos intermedios del bosque y que poseen cierta competencia por luz directa. En el caso de cedro, en casi la totalidad de evaluaciones en sectores intervenidos se visualiza, que son dominantes y en el caso de las \u00e1reas testigo, esta tendencia se minimiza alcanzando hasta un 40% de individuos que se encuentran en estrato medio, donde existe cierta competencia por luz directa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xpt1\/v\/t1.0-9\/12799038_185286515182352_1345427092501487572_n.jpg?oh=e0c95b6955a5a0064fc6f58eee7c1f96&amp;oe=57947774\" alt=\"\" width=\"503\" height=\"361\" \/><\/p>\n<p><strong>A la izquierda, un \u00e1rbol de caoba ubicado en el dosel superior captando la mayor cantidad de luz en comparaci\u00f3n con sus vecinos. En la derecha, un \u00e1rbol juvenil de cedro que alcanz\u00f3 el dosel superior.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>5.2.2     Vigor<\/strong><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico 6 se presentan los resultados obtenidos en las evaluaciones de vigor de los \u00e1rboles semilleros de caoba y cedro en sectores intervenidos y testigo.<\/p>\n<p>En cuanto al vigor, se observa en el gr\u00e1fico 6, que las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de los<\/p>\n<p>\u00e1rboles de caoba sobresalen en un 63% de los casos en zonas intervenidas y 40% en sectores testigo, donde no ha existido selecci\u00f3n de \u00e1rboles semilleros; asimismo, en cedro se aprecia una tendencia similar; sin embargo, existen un 3% de individuos que han sido considerados como semilleros teniendo condiciones fenot\u00edpicas inferiores que los \u00e1rboles acompa\u00f1antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xpa1\/v\/t1.0-9\/12790901_185281315182872_1674324858243967684_n.jpg?oh=a37211c08f7138f2779d42f4e6901b13&amp;oe=5794914A\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"218\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12670790_185286528515684_6048490669729042404_n.jpg?oh=6bb9fe3f00b1e4d1b4ee44cf23ec28aa&amp;oe=5797536B\" alt=\"\" width=\"444\" height=\"330\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Foto 2. Vigor<\/strong><\/p>\n<p><strong>A la izquierda, un \u00e1rbol de caoba entrelazado con otro de shihuahuaco, donde caoba posee un vigor bajo, ya que fue superado por un shihuahuaco. (ambos designados como semilleros por una concesi\u00f3n). A la derecha, un cedro con vigorosidad similar a la de los vecinos (medio)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2.3      Forma de copa<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El gr\u00e1fico 7 muestra las caracter\u00edsticas de la forma de copa encontrada durante las evaluaciones a \u00e1rboles semilleros de caoba y cedro en las dos condiciones estudiadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12795311_185281325182871_61637006969378922_n.jpg?oh=bac2bcb63225cf9eeca7d7f0074c0089&amp;oe=57971B56\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"255\" \/><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico anterior se puede apreciar que los \u00e1rboles evaluados en sectores intervenidos, tanto para cedro como para caoba, poseen formas de copas de c\u00edrculos irregulares principalmente y en menor proporci\u00f3n de forma regular (circular); asimismo, existen \u00e1rboles que poseen copas reducidas donde se estar\u00eda viendo afectada la producci\u00f3n de frutos por individuo. En el caso de los sectores testigo, para caoba no se encontraron copas de forma circular completa, pero si de formas irregulares o hasta medio c\u00edrculo, en el caso de cedro se observa una tendencia similar, con la salvedad de que se visualizaron algunas copas circulares completas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12806114_185286545182349_8541255277320578230_n.jpg?oh=42e2746f0c3b282c7c6d43037a88807c&amp;oe=57963982\" alt=\"\" width=\"529\" height=\"373\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Foto 3. Forma de Copa<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00c1rbol con ramas casi distribuidas de manera uniforme hacia cada direcci\u00f3n horizontal, clasific\u00e1ndose como una copa de forma de c\u00edrculo irregular. Potencialmente posee mayor \u00e1rea de copa, por lo que podr\u00eda generar mayor cantidad de frutos en su extensi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2.4      Estado sanitario<\/strong><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico n\u00famero 8 se muestran los resultados de las evaluaciones del estado sanitario de los \u00e1rboles semilleros de caoba y cedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlp1\/v\/t1.0-9\/12801643_185281285182875_8563523558540868117_n.jpg?oh=175c5f6ab3abfa5510f584e047d98077&amp;oe=574C95BF\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"257\" \/><\/p>\n<p>Del gr\u00e1fico anterior, se tiene que tanto \u00e1rboles semilleros de caoba como de cedro en zonas testigo no poseen afectaciones ni ataques de insectos; asimismo, en sectores intervenidos se observa un estado de sanidad \u00f3ptimo, salvo excepciones de algunos \u00e1rboles que se encuentran afectados en el fuste por enfermedades o ataque de insectos (Foto 4).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtp1\/v\/t1.0-9\/12801440_185286555182348_6032260037360301043_n.jpg?oh=4be8460742e8d161b489af16caa86616&amp;oe=574A34BE\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"305\" \/><\/p>\n<p><strong>Foto 4. Estado fitosanitario \u00c1rbol de caoba con presencia en el fuste de pudriciones<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>5.2.5      Infestaci\u00f3n de lianas y\/o bejucos<\/strong><\/p>\n<p>El gr\u00e1fico 9 presenta el grado de infestaci\u00f3n de lianas y\/o bejucos en los \u00e1rboles evaluados de cedro y caoba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xap1\/v\/t1.0-9\/12821447_185281335182870_4009278055771391825_n.jpg?oh=3238047cce46a8cd4a824829c85971ad&amp;oe=574E3C21\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"234\" \/><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico anterior se puede apreciar que los \u00e1rboles evaluados en sectores intervenidos, tanto para cedro como para caoba, poseen formas de copas de c\u00edrculos irregulares principalmente y en menor proporci\u00f3n de forma regular (circular); asimismo, existen \u00e1rboles que poseen copas reducidas donde se estar\u00eda viendo afectada la producci\u00f3n de frutos por individuo. En el caso de los sectores testigo, para caoba no se encontraron copas de forma circular completa, pero si de formas irregulares o hasta medio c\u00edrculo, en el caso de cedro se observa una tendencia similar, con la salvedad de que se visualizaron algunas copas circulares completas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12512276_185286565182347_3189672732018760063_n.jpg?oh=123d5635b2e1efbeee834432d0db2d41&amp;oe=574C2CBE\" alt=\"\" width=\"416\" height=\"277\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Foto 5. Grado de infestaci\u00f3n de lianas y\/o bejucos. Presencia de lianas en la copa (lado izquierdo) y enrollado en el fuste (lado derecho). En ambos casos requieren de una corta de lianas.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2.6      Rectitud del fuste<\/strong><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico 10 se pueden apreciar los resultados de las evaluaciones de la rectitud del fuste en \u00e1rboles semilleros de caoba y cedro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12803058_185281358516201_4271822967799077987_n.jpg?oh=3c861627e4d0a3f3632a8978e807d355&amp;oe=5755872B\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"235\" \/><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico anterior se aprecia que se han seleccionado en zonas intervenidas \u00e1rboles inclinados y hasta torcidos, no siendo deseable dichas caracter\u00edsticas para las futuras generaciones; asimismo, se desconoce si las expresiones fenot\u00edpicas observadas corresponden a alg\u00fan defecto gen\u00e9tico o es una respuesta de la adaptabilidad de la especie ante condiciones adversas generadas por \u00e1rboles competidores. En el caso de las zonas testigo, se aprecia que los \u00e1rboles de caoba en su gran mayor\u00eda si poseen una condici\u00f3n de rectitud deseable; sin embargo, en cedro se presentan rectos, inclinados y en un menor grado con torceduras leves (Foto 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfp1\/v\/t1.0-9\/12814324_185286591849011_7684153652435507364_n.jpg?oh=4998e187049aeac929b5c87232dd05d7&amp;oe=574CC1E9\" alt=\"\" width=\"524\" height=\"228\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Foto 6. Rectitud del fuste. De izquierda a derecha se puede apreciar los diferentes grados de rectitud, teniendo un teniendo un fuste recto, otro ligeramente retorcido y finalmente uno torcido<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>5.2.7      Estado fenol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico 11 se presenta el estado fenol\u00f3gico por \u00e9poca y sector de evaluaci\u00f3n para \u00e1rboles de caoba. Se resalta que las evaluaciones se han realizado en dos momentos, una en junio y otra en agosto del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xla1\/v\/t1.0-9\/12524330_185281368516200_7961444428309409290_n.jpg?oh=8010879a9a257963e0dcba6b279c8186&amp;oe=574FCD28\" alt=\"\" width=\"407\" height=\"506\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico mostrado, se tiene que durante el mes de junio la caoba posee marcadamente \u00e1rboles que se encuentran en un estado de latencia y otra cantidad similar de \u00e1rboles en plena fructificaci\u00f3n, todo ello en evaluaciones realizadas en el sector norte de Madre de Dios, provincia de Tahuamanu; asimismo, durante  el mes de agosto se pudo  apreciar la misma condici\u00f3n; sin embargo, se tuvieron mayoritariamente individuos en latencia y en menor proporci\u00f3n en fructificaci\u00f3n, inclusive se encontr\u00f3 un grupo peque\u00f1o que ya se encontraba en fase de dispersi\u00f3n de semillas en el sector Noroeste de Tahuamanu. (Foto 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12806051_185286621849008_884182261300007994_n.jpg?oh=5e384cb674f6e51033e22b75b6cb2f2e&amp;oe=575F48A9\" alt=\"\" width=\"483\" height=\"733\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Foto 7. Estado fenol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00c1rbol de caoba con presencia de frutos en su copa, los mismos que se encuentran en proceso de maduraci\u00f3n a\u00fan (derecha). En el lado izquierdo, una semilla de caoba encontrada bajo un \u00e1rbol semillero<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p>En el gr\u00e1fico 12 se presenta el estado fenol\u00f3gico por \u00e9poca y sector de evaluaci\u00f3n para \u00e1rboles de cedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12814685_185281378516199_8287745751802640354_n.jpg?oh=365fcdcef9ec996b704e3c7f72365423&amp;oe=5790617C\" alt=\"\" width=\"394\" height=\"475\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gr\u00e1fico 12. Estado fenol\u00f3gico de las muestras de cedro registrado en diferentes sectores y \u00e9pocas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A diferencia que caoba, el cedro posee mayor irregularidad en sus estados, pudiendo observar en diferentes sectores comportamientos que var\u00edan, tanto en junio, donde se tiene un peque\u00f1o grupo de semilleros en floraci\u00f3n y otro en dispersi\u00f3n;<\/p>\n<p>Sin embargo, mayoritariamente se tiene latencia y fructificaci\u00f3n; sin embargo, durante agosto se observaron en latencia principalmente en sectores centrales y Sur de Madre de Dios. (Foto 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12821362_185286631849007_2046285866383149868_n.jpg?oh=1df78dabcbe38fc264deb1060653295b&amp;oe=5753A6DF\" alt=\"\" width=\"362\" height=\"574\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Foto 8. Estado fenol\u00f3gico. \u00c1rbol de cedro con presencia abundante de frutos en su copa. (Derecha). A la izquierda, frutos abiertos que ya dispersaron semillas.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.3          Evaluaci\u00f3n cuantitativa<\/strong><\/p>\n<p>Esta evaluaci\u00f3n contempla todas mediciones realizadas en \u00e1rboles semilleros de caoba y de cedro en las dos condiciones de evaluaci\u00f3n (Foto 9,10).<\/p>\n<p>El cuadro 4 presenta los resultados obtenidos en las evaluaciones de \u00e1rboles semilleros de caoba en sectores intervenidos y testigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtp1\/v\/t1.0-9\/12821409_185288121848858_2515196772568613609_n.jpg?oh=fd802a01213a68bd87302729a103e409&amp;oe=575ABAD8\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"232\" \/><\/p>\n<p>En el cuadro anterior, se tiene que llos \u00e1rboles semilleros de caoba evaluados en sectores intervenidos poseen dimensiones superiores en cuanto al DAP; asimismo, poseen alturas de aletas muy superiores a los \u00e1rboles evaluados en zonas testigo. En cuanto a las variables de altura, en todos los casos los promedios obtenidos son muy similares, siendo \u00e1rboles altos, con una relaci\u00f3n de altura comercial y de fuste con valores muy pr\u00f3ximos, por lo que se podr\u00eda decir que dichos \u00e1rboles poseen fustes deseables para las generaciones futuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xaf1\/v\/t1.0-9\/12804621_185288168515520_3951192357551023906_n.jpg?oh=f7922220de6049485a485f369ca945fe&amp;oe=575B7F3D\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"253\" \/><\/p>\n<p>intervenidos son superiores a los que presentan intervenci\u00f3n; sin embargo, es muy similar la altura de aletas en ambos casos. Asimismo, genera un poco de preocupaci\u00f3n, que el DAP de semilleros en \u00e1reas intervenidas este muy pr\u00f3ximo al DMC, por lo que existe una designaci\u00f3n de individuos para cumplir funci\u00f3n reproductora que seg\u00fan la normativa vigente no cumplen dicha condici\u00f3n. Sin embargo, existe un vac\u00edo de informaci\u00f3n referente a la madurez sexual de los \u00e1rboles de esta especie, por lo que la investigaci\u00f3n y monitoreo de su fenolog\u00eda se podr\u00eda reci\u00e9n determinar el verdadero di\u00e1metro \u00f3ptimo de corta que asegure la producci\u00f3n de semillas necesarias para ir reservando un stock suficiente que asegure el repoblamiento de esta especie luego de las \u00e9pocas de aprovechamiento.<\/p>\n<p>Dicha recomendaci\u00f3n es v\u00e1lida tambi\u00e9n para caoba, la misma que en un estudio en M\u00e9xico, determin\u00f3 que el di\u00e1metro m\u00ednimo \u00f3ptimo para recolectar semillas es a partir de los 75 cm, donde la cantidad y calidad de las mismas es la \u00f3ptima para poder servir como fuente de repoblamiento o reforestaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12803022_185286638515673_73702678265328718_n.jpg?oh=b82f6cc026ffb0cb283e5ea8bd48c606&amp;oe=575EE2C7\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"235\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Foto 9. Mediciones en aletas. De izquierda a derecha se presenta la medici\u00f3n de la longitud de aletas y su altura respectivamente.<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtf1\/v\/t1.0-9\/12832375_185286661849004_4561438865119673641_n.jpg?oh=b4368f81e483392d7c44f72882aba2a5&amp;oe=5753A968\" alt=\"\" width=\"542\" height=\"204\" \/><\/p>\n<p><strong>Foto 10. Mediciones del DAP. De izquierda a derecha se presenta la medici\u00f3n del DAP con cinta diam\u00e9trica en un cedro y con forc\u00edpula en una caoba, n\u00f3tese que \u00e9sta se mide arriba de las aletas para no influenciar en el resultado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>5.4          Regeneraci\u00f3n Natural<\/strong><\/p>\n<p>En base a los resultados obtenidos durante las evaluaciones, se han podido contruir tablas y gr\u00e1ficos que demuestran ciertas tendencias para ambas especies.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.4.1<\/strong>      <strong>Porcentaje de ocupaci\u00f3n en las parcelas<\/strong><\/p>\n<p>El cuadro 6 presenta el porcentaje de ocupaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n en las parcelas y subparcelas evaluadas seg\u00fan su distanciamiento del \u00e1rbol central.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12802851_185288135182190_3599168246495823429_n.jpg?oh=f69b820d2851af3f0af0df4a8567658f&amp;oe=57536DB4\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"184\" \/><\/p>\n<p>En el cuadro 6 se aprecia que los brinzales se han presentado cerca al \u00e1rbol semillero y alejados de \u00e9ste, en cada caso con tan s\u00f3lo un 0.11% de las subparcelas evaluadas como ocupadas. Asimismo, los latizales altos s\u00f3lo tuvieron coincidencias en zonas alejadas del \u00e1rbol semillero y en el caso de frutales se encontraron a una distancia intermedia y alejada del \u00e1rbol semillero. En todos los casos la presencia de regeneraci\u00f3n dentro de las parcelas es escasa, no superando el 0.5% de ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cuadro 7 posee los resultados de la ocupaci\u00f3n porcentual de la regeneraci\u00f3n de cedro dentro de las parcelas y subparcelas muestreadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12814475_185288195182184_2389261379010974050_n.jpg?oh=0d34ff4000ed50d056e12f3bd1a9a4c0&amp;oe=5751AE3D\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"184\" \/><\/p>\n<p>El cedro posee valores m\u00e1s interesantes que caoba y tambi\u00e9n se distribuyen mejor alrededor del \u00e1rbol semillero, encontrando fustales a lo largo de los 100 m de evaluaci\u00f3n en los cuatro puntos cardinales y la regeneraci\u00f3n en diferente estad\u00edo se reparte en menor proporci\u00f3n muy cerca o alejado del \u00e1rbol semillero. Con esta tendencia se apreciar\u00eda que la especie se adapta m\u00e1s y posee un car\u00e1cter m\u00e1s agresivo para instalarse muy pr\u00f3xima a los \u00e1rboles padre, caso que es relativamente opuesto en caoba, que es m\u00e1s selectiva y poco distribuida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.4.2      Evaluaci\u00f3n de la Regeneraci\u00f3n Natural<\/strong><\/p>\n<p>Los resultados presentados son parte de la evaluaci\u00f3n de campo y obedecen \u00fanicamente a las coincidencias dentro de las subparcelas de regeneraci\u00f3n natural y de fustales o \u00e1rboles, siendo estos resultados proyectados a la hect\u00e1rea y promediados entre el total de parcelas evaluadas. Asimismo, se han realizado las pruebas estad\u00edsticas necesarias para poder corroborar las afirmaciones descritas a continuaci\u00f3n, pudiendo observarlas en el anexo.<\/p>\n<p>El grafico 13 presenta los resultados obtenidos en la presencia de regeneraci\u00f3n natural de caoba por estadio de desarrollo y sector de evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12802967_185281391849531_6000783677440041508_n.jpg?oh=901b7278d966c01c19e067737ad607b2&amp;oe=5790B034\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"317\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xat1\/v\/t1.0-9\/12832461_185281405182863_1987081876299467802_n.jpg?oh=fac451805da40aec56b78a1fec602f5c&amp;oe=575608B8\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"343\" \/><\/p>\n<p>De el gr\u00e1fico presentado, se tiene que en promedio existe regeneraci\u00f3n natural de caoba en \u00e1reas intervenidas a raz\u00f3n de 3 brinzales en 2 ha aproximadamente y 1 latizal alto cada 8 ha cercanas a \u00e1rboles semilleros; asimismo, en sectores no intervenidos, la regeneraci\u00f3n natural para esta especie es m\u00ednima; sin embargo, si se presenta mayor cantidad de fustales, obteniendo uno por cada 4 ha circundantes a un \u00e1rbol semillero. En el an\u00e1lisis individual, se tiene que de 8 \u00e1reas de aprovechamiento evaluadas, solo 5 poseen alguna regeneraci\u00f3n (titulares A, B, E, F y G), la misma que es poco abundante, obteniendo en la unidad A hasta 6.5 brinzales\/ha, 1 fustal cada 5 ha aproximadamente; asimismo, la unidad   F posee en promedio casi 3 brinzales\/ha y 1 fustal cada 11 ha circundantes a un \u00e1rbol semillero, en el caso de las unidades B y G solo posee 1 fustal cada 4 ha aproximadamente y en la unidad E encontramos casi un latizal alto por hect\u00e1rea evaluada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfa1\/v\/t1.0-9\/12189097_185286705182333_6480042959141593081_n.jpg?oh=8a4fecd33b0eb577582abdb7c593abc1&amp;oe=579730B3\" alt=\"\" width=\"381\" height=\"586\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Foto 11. Regeneraci\u00f3n natural de caoba. Arriba, brinzal en una subparcela de evaluaci\u00f3n tipo D. Abajo, una pl\u00e1ntula de caoba, not\u00e1ndose la presencia de semilla que le dio origen.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el caso de cedro, el gr\u00e1fico 14 muestra la tendencia encontrada para su regeneraci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\/ 1,816.52 S\/ 1,816.52<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12814477_185281425182861_6629098853686490241_n.jpg?oh=457b93d5025e0ac0a468fd634de32be5&amp;oe=5755AB8C\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"302\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xaf1\/v\/t1.0-9\/12821604_185281435182860_963642969108341645_n.jpg?oh=c0697890625a1a996aa930b18772c661&amp;oe=57613C99\" alt=\"\" width=\"518\" height=\"330\" \/><\/p>\n<p>A comparaci\u00f3n de caoba, el cedro posee mejores promedios, encontrando  en sectores intervenidos casi 8 brinzales\/ha, 3 latizales bajos cada 2 ha, 1 latizal alto cada 5 ha y casi 1 fustal o \u00e1rbol\/ha. Asimismo, en sectores donde no se ha intervenido el bosque la regeneraci\u00f3n natural es muy escasa; sin embargo, al igual que caoba, se presenta mayor densidad de \u00e1rboles o fustales a raz\u00f3n de 3 individuo cada 2 ha.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis individual, se tiene que la unidad de manejo F no se encontr\u00f3 regeneraci\u00f3n y que, especialmente los titulares C, E y J poseen un stock m\u00e1s interesante en los diferentes estadios, adem\u00e1s de mostrar una tendencia deseable en cuanto a la abundancia promedio obtenida.<\/p>\n<p>En cuanto a fustales y \u00e1rboles encontrados dentro de las parcelas de evaluaci\u00f3n, los gr\u00e1ficos 15 y 16 muestran dichas tendencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12832495_185286731848997_2514581514760956757_n.jpg?oh=7e13e0fd2ed8fcceae9412ffb26c4dba&amp;oe=578F8886\" alt=\"\" width=\"479\" height=\"309\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Foto 12. Regeneraci\u00f3n natural de cedro. Latizal bajo encontrado en una sub parcela de evaluaci\u00f3n tipo B. (Derecha). A la izquierda, una pl\u00e1ntula encontrada dentro de la zona de evaluaci\u00f3n, en este caso su registro se efect\u00faa en observaciones.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto a fustales y \u00e1rboles encontrados dentro de las parcelas de evaluaci\u00f3n, los gr\u00e1ficos 15 y 16 muestran dichas tendencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12803182_185281488516188_1324461902641604529_n.jpg?oh=0b0db178e0fbb179d81e59f3894243ff&amp;oe=575D5493\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"408\" \/><\/p>\n<p>Se tiene que en caoba, existen fustales y \u00e1rboles acompa\u00f1antes  a \u00e1rboles semilleros, posibilitando  la polinizaci\u00f3n cruzada necesaria para la producci\u00f3n de semillas; sin embargo, se debe determinar si estos acompa\u00f1antes son los \u00f3ptimos para obtener una descendencia con buenas caracter\u00edsticas. En otras unidades de aprovechamiento no se encontraron \u00e1rboles cercanos a los semilleros, por lo que se deber\u00eda evaluar su producci\u00f3n semillera y determinar si existen otros individuos \u00f3ptimos cercanos para la polinizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12804800_185281501849520_4248210573950338180_n.jpg?oh=ac6063c507aa82e8377e39d48e272c05&amp;oe=57943216\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"429\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cedro, posee un mejor establecimiento, pudi\u00e9ndose apreciar datos interesantes sobre todo en el \u00e1rea B, D, E, y J donde la distribuci\u00f3n de categor\u00edas diam\u00e9trica posee forma de \u201cJ\u201d invertida. El \u00fanico caso de presencia de fustales y \u00e1rboles a lo largo de todas las categor\u00edas es la observada en el \u00e1rea J, donde se posee m\u00e1s individuos adultos, los cuales ser\u00e1n posibles fuentes de polinizaci\u00f3n para los \u00e1rboles semilleros, siempre y cuando posean caracter\u00edsticas \u00f3ptimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12795470_185281511849519_3005522235765061236_n.jpg?oh=2fb9a0d84e6a1eff9f94a550300a35aa&amp;oe=578BBCEB\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"428\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12802844_185281625182841_4107853523423957731_n.jpg?oh=4635b31c38d96315bfe3f10eb5b71a4d&amp;oe=5751CC9B\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"359\" \/><\/p>\n<p>El grafico 17 y 18 presentan el estado de la regeneraci\u00f3n natural encontrado  en las parcelas evaluadas, pudiendo apreciar que en ambos casos la regeneraci\u00f3n que predomina es la de los brinzales sobre todo en los \u00faltimos a\u00f1os de intervenci\u00f3n; sin embargo, en escasas ocasiones esta regeneraci\u00f3n alcanza el siguiente estadio de crecimiento, no siendo uniforme a lo largo de los anos, evidenciando deficiencias en latizales bajos y altos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asimismo, se tiene que durante  las operaciones realizadas en los primeros  a\u00f1os de las unidades  de aprovechamiento, la regeneraci\u00f3n no posee las condiciones m\u00ednimas requeridas para su establecimiento, siendo lugares con dosel cerrado y vegetaci\u00f3n peque\u00f1a abundante, no permitiendo la prosperidad de los posibles brinzales que existieron en alg\u00fan momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.5          Otras evaluaciones<\/strong><\/p>\n<p>Adicionalmente, se han podido establecer otros comparativos que son de utilidad para el an\u00e1lisis del comportamiento de las especies, as\u00ed se tiene el grafico 19, donde se visualiza el estado fenol\u00f3gico encontrado durante las evaluaciones y la categor\u00eda diam\u00e9trica de los semilleros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfp1\/v\/l\/t1.0-9\/12804610_185281675182836_2806852296667389460_n.jpg?oh=184260ea9c2ae43f5a3b0d672f5ad982&amp;oe=574FAA12\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"368\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se observa que existe alguna evidencia de que en los \u00e1rboles evaluados, la caoba, inicia sus actividades reproductivas a partir de la categor\u00eda diam\u00e9trica de 50 a 70 cm de di\u00e1metro; sin embargo, hay que considerar que las evaluaciones estuvieron concentradas en individuos con el DAP superior al DMC (75 cm), existiendo escasos registros en categor\u00edas inferiores, las cuales provienen de \u00e1rboles de futura cosecha declarados como semilleros. Por otro lado, no se evidenciaron flores en las copas y m\u00e1s del 50% de \u00e1rboles evaluados no presento evidencia de material reproductivo en sus copas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12439394_185281721849498_5263007645640357631_n.jpg?oh=c1db5acf0f85b4ea578651112e72c0bf&amp;oe=57532347\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"396\" \/><\/p>\n<p>En el caso de cedro, el grafico anterior indica que a partir de la categor\u00eda diam\u00e9trica que va de 30 a 50 cm, se ha evidenciado la presencia de frutos en las copas de los \u00e1rboles. Asimismo, existe presencia de flores, sin embargo existen m\u00e1s del 50% de individuos que no presentan material reproductivo en sus copas durante la \u00e9poca de evaluaci\u00f3n, en \u00e1rboles de di\u00e1metros superiores.<\/p>\n<p>La regeneraci\u00f3n natural tuvo cierta tendencia en la orientaci\u00f3n del establecimiento, pudi\u00e9ndose apreciar en el grafico 21 y 22 para caoba y cedro respectivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12800404_185288385182165_2725176042526646902_n.jpg?oh=b9fe5e761a78f1c5030f26e7bc2cf784&amp;oe=574B9273\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"328\" \/><\/p>\n<p>La regeneraci\u00f3n natural de caoba encontrada durante las evaluaciones se orienta principalmente hacia el sur del \u00e1rbol semillero; sin embargo, existen en porcentajes inferiores preferencia por el sector oeste de los \u00e1rboles semilleros y adicionalmente se ubicaron regeneraciones en otras direcciones que no coincidieron con las sub parcelas de muestreo. En las \u00e1reas no intervenidas se encontr\u00f3 regeneraci\u00f3n en las direcciones este y oeste.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12814203_185288401848830_684779726808752227_n.jpg?oh=75e9109e01d698f778a934fef682dd7a&amp;oe=5758BED7\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"354\" \/><\/p>\n<p>La regeneraci\u00f3n natural de cedro, aparece en cualquier direcci\u00f3n respecto al \u00e1rbol semillero, no teniendo un patr\u00f3n para su establecimiento; sin embargo, la cantidad encontrada es m\u00e1s abundante y frecuente que la de caoba, mostrando una continuidad en la regeneraci\u00f3n establecida conforme uno se aleja del \u00e1rbol semillero. En las \u00e1reas no intervenidas se encontr\u00f3 regeneraci\u00f3n en las direcciones norte y este.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>La metodolog\u00eda desarrollada y validada en campo, ha   permitido  conocer el estado de los \u00e1rboles semilleros y de la regeneraci\u00f3n natural; adem\u00e1s se demostr\u00f3 que esta metodolog\u00eda  es una herramienta pr\u00e1ctica, sencilla y econ\u00f3mica para los diferentes actores forestales como t\u00edtulo habilitantes, autoridades regionales, nacionales, CITES y de fiscalizaci\u00f3n, basada en criterios t\u00e9cnicos y cient\u00edficos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Los \u00e1rboles reservados como semilleros de la especie caoba, en l\u00edneas generales, poseen caracter\u00edsticas fenot\u00edpicas \u00f3ptimas para ser seleccionados como tales; sin embargo, los fustales y \u00e1rboles que acompa\u00f1an a \u00e9stos son escasos y poseen una distribuci\u00f3n irregular, dificultando la selecci\u00f3n de los mejores individuos para ser considerados como fuente de polinizaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Los \u00e1rboles semilleros de cedro tambi\u00e9n poseen condiciones deseables para ser seleccionados como fuente de semilla; asimismo, los fustales y \u00e1rboles acompa\u00f1antes poseen una distribuci\u00f3n de J invertida casi perfecta, lo que indicar\u00eda que esta especie posee mayores posibilidades de recuperaci\u00f3n en a\u00f1os futuros, ya que adem\u00e1s, se pueden seleccionar cierto n\u00famero de individuos de condiciones apropiadas como fuente de polinizaci\u00f3n para los semilleros.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>La regeneraci\u00f3n natural  de caoba existe en escasas unidades de manejo y donde se encuentra,  su abundancia es muy reducida, obteniendo en promedio 1.63 brinzales\/ha en sectores intervenidos y sin presencia en zonas testigo; asimismo, \u00e9sta regeneraci\u00f3n posee una tendencia a establecerse hacia el Sur del \u00e1rbol semillero, aunque tambi\u00e9n existen avistamientos en otras direcciones; sin embargo, en \u00e1reas perturbadas, no prospera conforme pasan los a\u00f1os de la intervenci\u00f3n, encontrando inexistencia o presencia muy escasa en parcelas cuya antig\u00fcedad de aprovechamiento supera los cinco a\u00f1os.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>El cedro posee mejor distribuci\u00f3n y reclutamiento, encontr\u00e1ndose en casi todas las unidades de manejo pero en diferentes intensidades, obteniendo en promedio casi 8 brinzales\/ha, 2 latizales bajos\/ha, 1 latizal alto cada 5 ha en \u00e1reas circundantes al \u00e1rbol semillero, sin tener preferencias de orientaci\u00f3n para su establecimiento; sin embargo, en \u00e1reas de manejo para fines maderables, el cedro posee regeneraci\u00f3n natural importante en parcelas que poseen hasta siete a\u00f1os de antig\u00fcedad.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Difundir la metodolog\u00eda aplicada para la evaluaci\u00f3n de \u00e1rboles semilleros y regeneraci\u00f3n natural a los titulares de \u00e1reas bajo manejo, Autoridades Nacionales Forestales y Regionales a fin de brindar una herramienta coherente y t\u00e9cnicamente sustentada para efectuar evaluaciones o monitoreos para ambas especies y que adem\u00e1s sirva de modelo para ser adaptadas y validadas en otras especies diferentes a las incluidas en Ap\u00e9ndices CITES.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>A pesar de contar con un n\u00famero  significativo de \u00e1rboles semilleros de buenas condiciones, tanto de caoba como cedro, existen algunos que ya no cumplen dicha funci\u00f3n, al encontrarse volteados o rotos por efectos naturales o tumbados como si fueran \u00e1rboles aprovechables; adem\u00e1s, de encontrar que algunos individuos de caoba se encuentran entrelazados y pegados a otro \u00e1rbol, espec\u00edficamente a un shihuahuaco, generando gran competencia por satisfacer sus necesidades fisiol\u00f3gicas o en otros casos son \u00e1rboles de di\u00e1metros inferiores donde la calidad y cantidad de la semilla producida no ser\u00eda la \u00f3ptima y m\u00e1s adecuada para considerarlos como semilleros; por ello se recomienda realizar una evaluaci\u00f3n cualitativa de otros \u00e1rboles de la misma especie considerando esta gu\u00eda metodol\u00f3gica para tal fin y seleccionar los mejores fenot\u00edpicamente y reemplazados por aquellos que no cumplen con la funci\u00f3n de un \u00e1rbol semillero.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>En cuanto a las evaluaciones cualitativas, existen \u00e1rboles que poseen gran cantidad de lianas y bejucos, quitando vitalidad al \u00e1rbol e inclusive debilit\u00e1ndolo al poseer una infestaci\u00f3n muy alta; asimismo, en los documentos de gesti\u00f3n se visualizan actividades de silvicultura que comprenden la corta de lianas y el manejo de regeneraci\u00f3n natural, por ello es recomendable aplicar efectivamente esta actividad para disminuir la competencia del \u00e1rbol y su posible afectaci\u00f3n si la presencia de lianas es severa.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Los \u00e1rboles semilleros con baja vigorosidad, ataques de agentes biol\u00f3gicos en el fuste y torcidos deben ser retirados para que sus flores no polinicen \u00e1rboles de mejores condiciones y as\u00ed tratar de asegurar que la descendencia tendr\u00eda buenas caracter\u00edsticas fenot\u00edpicas; asimismo, los \u00e1rboles acompa\u00f1antes o vecinos de los semilleros \u00f3ptimos deben tratarse de la misma manera, evaluarlos y seleccionar aquellos que deben ser retirados para evitar la contaminaci\u00f3n gen\u00e9tica.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Considerar estudios complementarios para poder conocer de mejor manera el comportamiento  de los \u00e1rboles semilleros y en base a los resultados fundamentar criterios o reajustar algunos valores en cuanto a di\u00e1metros, intensidades de corta, exigencia de tratamientos silviculturales, porcentaje m\u00ednimo de \u00e1rboles reservados como semilleros, entre otros que hoy en d\u00eda tienen en vigencia.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Efectuar muestreos diagn\u00f3sticos antes y posteriores a la intervenci\u00f3n, determinando  el estado de la regeneraci\u00f3n y visualizando las caracter\u00edsticas del sitio donde se han desarrollado, con dicha informaci\u00f3n deben construir modelos de establecimiento para ir aplic\u00e1ndolos en sectores ya intervenidos, buscando siempre la recuperaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n original, favoreciendo con luz y retirando a la competencia directa no deseable o de poca vitalidad.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Se debe monitorear la din\u00e1mica de la regeneraci\u00f3n por estad\u00edo, detectando los problemas principales para el reclutamiento y observar las causas de la mortalidad, enriqueciendo el trabajo realizado de los diagn\u00f3sticos recomendados; asimismo, se debe dar seguimiento al incremento diam\u00e9trico y altitudinal, para formular tendencias de crecimiento y efectuar los ajustes necesarios en los documentos de gesti\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>El mismo monitoreo  debe contemplar la evaluaci\u00f3n de diferentes individuos productivos o \u00e1rboles semilleros para determinar su periodicidad en cada estado fenol\u00f3gico y realizar ensayos de producci\u00f3n y de germinaci\u00f3n para ver a partir de qu\u00e9 di\u00e1metro el cedro y caoba inician su madurez sexual y cuando se obtiene la mejor calidad y cantidad de semilla; informaci\u00f3n de suma utilidad para reajustar los di\u00e1metros m\u00ednimos de corta establecidos actualmente, ya que se desconoce si verdaderamente est\u00e1 quedando el mejor material gen\u00e9tico y en la abundancia necesaria para no afectar a las poblaciones de cedro y caoba. Asimismo, se deben considerar aquellas parcelas aprovechadas durante  los primeros a\u00f1os de aprovechamiento para las evaluaciones y aplicaci\u00f3n de tratamientos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Elaborar e implementar un plan silvicultural para cada \u00e1rea aprovechada de acuerdo a los resultados de todos los muestreos realizados y orientaci\u00f3n futura que se desea para el bosque de acuerdo a la visi\u00f3n de la empresa.<\/li>\n<li>\n<ol>\n<li>Barrena. V.; Vargas, C. 2004. Informe de la Autoridad Cient\u00edfica CITES: La caoba en el Per\u00fa. Universidad Nacional Agraria La Molina. Facultad de Ciencias Forestales. Lima, PE. 31 p.<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Barrena, V; Garnica, C.; Oca\u00f1a, JC.; Rosero, J. 2006. Instructivo de campo brigadas de forma y volumen. UNALM-FCF, MEF-PL480, ITTO -251\/03. Lima.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Bola\u00f1os, R.; Navarro, C. 1999. Diagn\u00f3stico de la caoba (Swietenia macrophylla King) en Mesoam\u00e9rica.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Centro Cient\u00edfico Tropical PROARCA\/CAPAS. CR. 25 p. Burgos, J. 1954. Contribuci\u00f3n al estudio de la silvicultura de algunas especies forestales en Tingo Maria. Silvicultura en Tingo Mar\u00eda. 12:14-53.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>CITES (Convenci\u00f3n sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres, SU) consultado 2008. Disponible en http:\/\/www.cites.org\/esp\/disc\/text.shtml<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Cochran, W. 1980. T\u00e9cnicas de muestreo. M\u00e9xico. Compa\u00f1\u00eda Editorial Continental. 513 p. Faurby, O.; Barahona, T. 1998. Silvicultura de especies maderables nativas del tr\u00f3pico seco de Nicaragua. Managua, NC. v. 8, 134 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Galv\u00e1n, O. 1996. An\u00e1lisis comparativo del crecimiento de Cedrela odorata; Swietenia macrophylla y Amburana cearencis en fajas de enriquecimiento y viales de extracci\u00f3n. Tesis Ingeniero Forestal. Lima, PE, Universidad Nacional Agraria La Molina, 82 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Garc\u00eda,  X.; Negreros-Castillo, P.; Rodr\u00edguez, S. 1993. Regeneraci\u00f3n natural  de  caoba  (Swietenia macrophylla King) bajo diferentes densidades de dosel. Revista Ciencia Forestal 18(74):25-43.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Grogan, J. 2001. Big-leaf mahogany (Swietenia macrophylla King) in Southeast Par\u00e1, Brazil: A life history study with management guidelines for sustained production from natural forests. Ph. D. Thesis. New Haven, USA, Yale Unversity. 422 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Grogan, J.; Barreto, P.; Verissimo, A. 2002. Mahogany in the Brazilian Amazon: Ecology and Perspectives on Management. Imazon 58 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><\/li>\n<li>Gullison, E.; Panfil, N.; Strouse, J.; Hubbell, S. 1996. Ecology and management of mahogany (Swietenia macrophylla King) in the Chimanes forest, Beni, Bolivia.Botanical Journal of the Linnean Society 122(1): 9-34.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Huerta, P.; Lombardi, I.; Barrena, V.; Cuba, K.; 2006. Instructivo de campo brigadas de evaluaci\u00f3n. UNALM-FCF, MEF-PL480, ITTO -251\/03. Lima.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Echevarria, J.; O\u00f1oro, P.; Castillo, M.; Mancilla, R. 1996. Estudio sobre el estado de regeneraci\u00f3n natural de Swietenia macrophylla King. \u201cMara\u201d en Santa Cruz, BO. 102p<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Lamb, B. 1966. Mahogany of Tropical America: its Ecology and Management. University of Michigan.220 p<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Lombardi, I.; Barrena, V.; Huerta, P.; Garnica, C. 2009. Propuesta para la recuperacion de las poblaciones de caoba (Swietenia macrophylla King) en el Per\u00fa. Lima, PE. 23 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Lombardi I;Vargas, C. 2006. Informe T\u00e9cnico: Fortalecimiento de las Autoridades Administrativas y Cientificas CITES-Per\u00fa. Lima, PE. 28 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Maderacre (Maderera R\u00edo Acre SAC, PE); Maderyja (Maderera R\u00edo Yaverija SAC, PE). 2007. Compendio: Res\u00famenes p\u00fablico de estudios y monitoreo. Madre de Dios, PE. 127 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Marmillod, D. 2007. Diagn\u00f3stico para evaluar estrategias de manejo para la caoba. Documento t\u00e9cnico. BIODAMAZ-IAAP. Per\u00fa. 28 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>MINAM, 2012. Servicio de Consultoria para realizar el Estudio de Investigaci\u00f3n de Especies CITES priorizadas para evaluar la recuperaci\u00f3n de las Poblaciones de Caoba y Cedro.100 p. (sin publicar)<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Negreros-Castillo, P. 1991. Ecology and management of mahogany  (Swietenia macrophylla King) regeneration in Quintana Roo, Mexico. Ph. D. Dissertation. Iowa State University, Ames Iowa, USA. 125 p<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Snook, L.; Mize, C. 2003. Regeneration mahogany (Swietenia macrophylla King) from seed in Quintana Roo, Mexico: the effects of sowing method and clearing treatment. Forest Ecology and management 183: 351-362.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Pennington, T. 1981. Flora Neotropica: Monograph Meliaceae N\u00ba 28. The New York Botanical Gardens.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Rodr\u00edguez-Santiago,  B.;  Chavelas-Polito,  J.;  Garc\u00eda-Cuevas,  X.  1992.  Dispersi\u00f3n  de  semillas  y establecimiento de caoba (Swietenia macrophylla) despu\u00e9s de un tratamiento  mec\u00e1nico del sitio. in Snook, L.; Barrera de Jorgenson, A. Memorias del taller madera, chicle, caza y milpa: Contribuciones al manejo integral de las selvas de Quintana Roo, M\u00e9xico. Chetumal, MX. 81-90.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Salazar, R.; Ram\u00edrez, A. 1996. Efecto del tama\u00f1o de los frutos de Swietenia macrophylla en la cantidad de las semillas, la germinaci\u00f3n y el crecimiento inicial de la pl\u00e1ntulas. Revista Forestal Latinoamericana 16 (30):179 \u2013 203. 140- S\u00e1nchez, C. 1985. Elaboraci\u00f3n de una tabla de volumen est\u00e1ndar para Swietenia macrophylla King en San Mart\u00edn  \u2013 Saposoa. Tesis ingeniero forestal, San Mart\u00edn, PE, Universidad Nacional de la Amazonia Peruana, 117 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Snook, L. 1993. Stand dynamics of mahogany (Swietenia macrophylla King) and associated species after fire and hurricane in the tropical forests of the Yucatan Peninsula, Mexico. Ph. D. Dissertation, New Haven, USA, Yale University, 254 p.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Snook, L. 2000. Regeneraci\u00f3n y crecimiento de la caoba (Swietenia macrophylla King) en selvas naturales de Quintana Roo, M\u00e9xico. Ciencia Forestal en M\u00e9xico 25(87):59-76.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Snook, L.; Negreros-Castillo, P.; O\u2019Connor, J. 2003. Sobrevivencia y crecimiento de caoba en aberturas de tama\u00f1os  diferentes producidas  de diferentes maneras.  Ponencia  presentada  en  el Taller sobre regeneraci\u00f3n de la caoba: frutos de 7 a\u00f1os de investigaci\u00f3n colaborativa, Chetumal, MX.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Snook,  L.; Negreros-Castillo, P. 2004. Regeneration mahogany (Swietenia macrophylla King) on clearings in Mexico\u00b4s Maya forest: the effects of clearing method and cleaning on seedling survival and grothw. Forest Ecology and management 189 (1- 3):143-160.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Snook, L; Iskandar, H.; Chow, J.; Cohen, J.; O\u2019Connor, J. 2005. Supervivencia y crecimiento de caoba en claros post-extracci\u00f3n en Belice, a partir de semillas y pl\u00e1ntulas. Recursos Naturales y Ambiente 44: 76-<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Tolledo-Sotillo, M.; Snook, L. 2005. Efectos de la dispersi\u00f3n de semillas y tratamientos silviculturales en la regeneraci\u00f3n natural de caoba en Belice. Recursos Naturales y Ambiente 44:68-75. 142.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><\/li>\n<li><strong>1.            Evaluaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n de caoba<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.1  An\u00e1lisis por estad\u00edo y \u00e1rea de intervenci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>1.1.1 Brinzales<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para la comparaci\u00f3n de valores promedio de regeneraci\u00f3n entre brinzales de \u00e1reas testigo e intervenidas, se ha procedido a considerar los resultados de la primera (testigo) como cero, ya que no se registr\u00f3 regeneraci\u00f3n natural en la \u00e9poca de evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ello, se ha realizado una prueba t, para determinar si el valor promedio de regeneraci\u00f3n en \u00e1reas testigo es igual o superior a cero, tal como se presenta en el cuadro 1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xat1\/v\/t1.0-9\/12821346_185284668515870_2484868480226077901_n.jpg?oh=78cd93896ffd1d694421bca0df1ab77d&amp;oe=5794ACE5\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"350\" \/><\/p>\n<p>Esto implica que no es significativa la presencia de este estad\u00edo de regeneraci\u00f3n en las \u00e1reas intervenidas de Madre de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.1.2 Latizales bajos<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>Para el caso de latizales bajos, no se encontraron individuos durante la \u00e9poca de evaluaci\u00f3n, por lo que no es posible realizar alguna prueba estad\u00edstica, de este modo los resultados para los latizales bajos en \u00e1reas intervenidas y testigo es cero.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>1.1.3 Latizales altos<\/strong><\/p>\n<p>Al igual que en los c\u00e1lculos realizados en los brinzales, los latizales altos no poseen registros en \u00e1reas testigo, por lo que su resultado es cero. El cuadro 2 presenta los resultados de la prueba t realizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xpf1\/v\/t1.0-9\/12321670_185284678515869_8429757187269597437_n.jpg?oh=570e9cc951563994b4b1bd68b70bf85d&amp;oe=575F5669\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"383\" \/><\/p>\n<p>Esto implica que no es significativa la presencia de este estad\u00edo de regeneraci\u00f3n en las \u00e1reas intervenidas de Madre de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.1.4 Fustales o \u00e1rboles<\/strong><\/p>\n<p>Se realiz\u00f3 una prueba t para comparar si el nivel promedio de existencias de fustales o \u00e1rboles alrededor de \u00e1rboles semilleros en \u00e1reas testigo frente a las obtenidas en \u00e1reas intervenidas es similar (cuadro 3).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtf1\/v\/t1.0-9\/12806261_185284671849203_7689042362178610906_n.jpg?oh=a2606537ebcbf393f86c7e9f97ca5247&amp;oe=5794896C\" alt=\"\" width=\"562\" height=\"484\" \/><\/p>\n<p>Por tanto el n\u00famero de individuos promedio por hect\u00e1rea de fustales o \u00e1rboles son similares en \u00e1reas testigo e intervenidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.2.<\/strong>        <strong>An\u00e1lisis por categor\u00eda diam\u00e9trica<\/strong><\/p>\n<p>Se tiene un n\u00famero escaso de registros de regeneraci\u00f3n establecida durante la \u00e9poca de evaluaci\u00f3n, por ello no se realiza el an\u00e1lisis respectivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.3.<\/strong>        <strong>Regeneraci\u00f3n por a\u00f1o de extracci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Se ha realizado un an\u00e1lisis para observar el nivel de regeneraci\u00f3n correspondiente al a\u00f1o de intervenci\u00f3n en las diferentes parcelas de corta evaluadas (cuadro 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xap1\/v\/t1.0-9\/12791049_185288205182183_7959873062853046724_n.jpg?oh=484cf630741f75360c557effa7777415&amp;oe=575E3D3E\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"177\" \/><\/p>\n<p>Las pruebas de comparaci\u00f3n no tomaron en cuenta los a\u00f1os 2003, 2004, 2005 y 2011 para el an\u00e1lisis, debido a que no se encontraron registros de individuos durante la evaluaci\u00f3n (cuadro 5).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtf1\/v\/t1.0-9\/12800402_185284695182534_1163065024960488549_n.jpg?oh=3662ef396c88f6b208bf51fefaafc222&amp;oe=57629F64\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"360\" \/><\/p>\n<p>Se puede afirmar que la distribuci\u00f3n en los estad\u00edos en los a\u00f1os del 2006 al 2012 es distinta para los \u00e1rboles de caoba en \u00e1reas intervenidas, por lo que s\u00ed existen diferencias significativas entre las distribuciones de los estad\u00edos de regeneraci\u00f3n natural en los a\u00f1os evaluados. De este resultado, se puede observar la tendencia de cada distribuci\u00f3n por estad\u00edo en la figura 1.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12814192_185284718515865_8576944612319916750_n.jpg?oh=4267f486333aaa3f89de33cee4233029&amp;oe=575B3A6D\" alt=\"\" width=\"524\" height=\"406\" \/><\/p>\n<p>La Figura 1 presenta la proporci\u00f3n de regeneraci\u00f3n encontrada en diferentes parcelas de corta, donde se ve que todas poseen una distribuci\u00f3n diferente, tal cual se indica en la prueba Chi-cuadrado realizada. Se puede observar que la probabilidad de encontrar latizales altos en los a\u00f1os anteriores es poca en los primeros a\u00f1os, a comparaci\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os, donde la probabilidad de encontrar este estad\u00edo es muy similar al resto.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>1.4.        Regeneraci\u00f3n por distancia y orientaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En el cuadro 6 y figura 2, se puede observar la relaci\u00f3n entre la distancia y orientaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n natural de caoba con respecto a los \u00e1rboles semilleros evaluados.<\/p>\n<p><strong>1.4.1     Distribuci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n en \u00e1reas Intervenidas<\/strong><\/p>\n<p>En la figura 2, se observa la distribuci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n que existe en promedio alrededor de un \u00e1rbol de caoba en ambientes intervenidos, consider\u00e1ndose el distanciamiento y orientaci\u00f3n respecto al \u00e1rbol central.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xap1\/v\/t1.0-9\/10259726_185288448515492_406872466738884346_n.jpg?oh=6913a0131314830c0ed6f71c97b42882&amp;oe=57558F39\" alt=\"\" width=\"404\" height=\"451\" \/><\/p>\n<p>El cuadro 6 presenta los valores de regeneraci\u00f3n por orientaci\u00f3n y distancia, as\u00ed como los totales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfa1\/v\/t1.0-9\/10406420_185288228515514_5185255943403905985_n.jpg?oh=8e8398484589c333b5b730caa8dddad0&amp;oe=57541FAC\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"189\" \/><\/p>\n<p>Para determinar si existe relaci\u00f3n entre la distancia y orientaci\u00f3n, se ha empleado la siguiente Prueba de hip\u00f3tesis empleando una prueba Chi-cuadrado. Se tuvieron que eliminar las columnas 50, 90 y fila Este, debido a la cantidad de ceros que se presentaron (cuadro 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12814075_185284725182531_8574518167118441646_n.jpg?oh=ba539f8d08e86af74c23d959dfdce4a0&amp;oe=578CF43A\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"336\" \/><\/p>\n<p>Por lo tanto, no se puede afirmar que existe una relaci\u00f3n entre la distancia y la orientaci\u00f3n  en el establecimiento de la regeneraci\u00f3n de caoba en \u00e1reas intervenidas. Asimismo, no es posible realizar el an\u00e1lisis de correspondencia simple al no poseer relaci\u00f3n entre las variables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1.4.2     Distribuci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n en \u00e1reas Testigo<\/strong><\/p>\n<p>En la figura 3 se puede apreciar una representaci\u00f3n gr\u00e1fica de la orientaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n natural en los individuos de caoba testigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12801349_185288431848827_4739942887320926685_n.jpg?oh=20db0b831d08a3bdba10a1559fc2bc98&amp;oe=575C575C\" alt=\"\" width=\"387\" height=\"386\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En sectores testigo, se tiene menor cantidad de regeneraci\u00f3n, la cual no presenta un patr\u00f3n de distribuci\u00f3n marcado (cuadro 8).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12832531_185288241848846_8139658208573270230_n.jpg?oh=a45951643091920cf75de02b57ade07d&amp;oe=57900D2B\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"202\" \/><\/p>\n<p><strong>2.    Evaluaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n de cedro<\/strong><\/p>\n<p><strong>2.1   An\u00e1lisis por estad\u00edo y \u00e1rea de intervenci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>2.1.1  Brinzales<\/strong><\/p>\n<p>Para la comparaci\u00f3n de valores promedio de regeneraci\u00f3n entre brinzales de \u00e1reas testigo e intervenidas, se ha procedido a considerar los resultados de la primera (testigo) como cero, ya que no se registr\u00f3 regeneraci\u00f3n natural en la \u00e9poca de evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ello, se ha realizado una prueba t, para determinar si el valor promedio de regeneraci\u00f3n en \u00e1reas testigo es igual o superior a cero, tal como se presenta en el cuadro 9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12814402_185284795182524_6666516569860600646_n.jpg?oh=7965da6f645c1a9810ae5545e62af3c4&amp;oe=578C2142\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"330\" \/><\/p>\n<p>El resultado de la prueba indica que es significativa la presencia de regeneraci\u00f3n alrededor de los \u00e1rboles de cedro en \u00e1reas intervenidas.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>2.1.2     Latizales bajos<\/strong><\/p>\n<p>Similar caso se ha encontrado en la regeneraci\u00f3n natural existente en los sectores testigo para el estad\u00edo de latizales bajos, siendo cero. Por ello se ha realizado una prueba t, comparando el promedio por hect\u00e1rea de la regeneraci\u00f3n natural con el 0 obtenido (cuadro 10).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfp1\/v\/t1.0-9\/12801275_185284801849190_9172333244244051430_n.jpg?oh=a9bb27cbe9ed8cf20116762e51513401&amp;oe=57504E7A\" alt=\"\" width=\"507\" height=\"494\" \/><\/p>\n<p>Los resultados indican que es significativa la presencia de regeneraci\u00f3n de cedro alrededor de los \u00e1rboles semilleros ubicados en \u00e1reas intervenidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.1.3    Latizales altos<\/strong><\/p>\n<p>De igual manera, en este caso no se encontraron individuos en la \u00e9poca de evaluaci\u00f3n, por lo que se ha procedido a realizar una prueba t para determinar si el promedio de latizales altos en sectores intervenidos es igual o superior a cero (cuadro 11).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xta1\/v\/t1.0-9\/10363357_185284818515855_7794327123389727253_n.jpg?oh=166460ea345dd73686f7d749fe67d688&amp;oe=578CD0BB\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"331\" \/><\/p>\n<p>Esto implica que no es significativa la presencia de latizales altos de cedro en \u00e1reas intervenidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.1.3    \u00c1rboles o fustales<\/strong><\/p>\n<p>Se realiz\u00f3 una prueba t para comparar si el nivel promedio de existencias de fustales o \u00e1rboles alrededor de \u00e1rboles semilleros en \u00e1reas testigo frente a las obtenidas en \u00e1reas intervenidas es similar (cuadro 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12832388_185284835182520_8707901725099224614_n.jpg?oh=bd2320e352a2b026703bc3264551272f&amp;oe=5792B1C7\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"313\" \/><\/strong><\/p>\n<p>Por lo tanto no se puede afirmar que los niveles promedio de fustales o \u00e1rboles de cedro en \u00e1reas testigo sea mayor que los niveles promedio de encontrados en las \u00e1reas intervenidas, por tanto estos niveles de fustales o \u00e1rboles son similares.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>2.2.        An\u00e1lisis por categor\u00eda diam\u00e9trica<\/strong><\/p>\n<p>Es necesario conocer si las distribuciones por categor\u00eda diam\u00e9trica en \u00e1reas testigo e intervenidas de fustales y \u00e1rboles son similares o no, por lo que se realiz\u00f3 una prueba chi-cuadrado, en base a la informaci\u00f3n del cuadro 13.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12832495_185288261848844_8730439949692475870_n.jpg?oh=b22b1bd37e0b1ce945da2ef5bf8d6c1d&amp;oe=5792795D\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"273\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">De lo anterior, se tiene la siguiente prueba de hip\u00f3tesis (cuadro 14)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtf1\/v\/t1.0-9\/12800402_185284695182534_1163065024960488549_n.jpg?oh=3662ef396c88f6b208bf51fefaafc222&amp;oe=57629F64\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"360\" \/><\/p>\n<p>Por lo tanto no se puede afirmar que existen diferencias entre las distribuciones por categor\u00eda diam\u00e9trica en los fustales o \u00e1rboles existentes en \u00e1reas intervenidas y testigos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.3.        Regeneraci\u00f3n por a\u00f1o de extracci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Se ha realizado un an\u00e1lisis para observar el nivel de regeneraci\u00f3n correspondiente al a\u00f1o de intervenci\u00f3n en las diferentes parcelas de corta evaluadas (cuadro 15).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtf1\/v\/t1.0-9\/12801347_185288285182175_7779458348350461541_n.jpg?oh=aba75bb808547b2553733316453d4cd3&amp;oe=576028AE\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"146\" \/><\/p>\n<p>Con los datos mostrados en el cuadro anterior, se realiz\u00f3 una prueba chi cuadrado, la misma que se presenta en el cuadro 152. Asimismo, en la prueba no se consideraron los resultados de los a\u00f1os 2004 al 2006, debido a que la informaci\u00f3n es predominantemente cero (cuadro 16).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtf1\/v\/t1.0-9\/12800402_185284695182534_1163065024960488549_n.jpg?oh=3662ef396c88f6b208bf51fefaafc222&amp;oe=57629F64\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"360\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Por lo tanto, se puede afirmar que la distribuci\u00f3n en los estad\u00edos en los a\u00f1os del 2007 al 2012 es distinta para los sectores intervenidos. Esta tendencia puede apreciarse en la siguiente figura 4:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xft1\/v\/t1.0-9\/12814192_185284718515865_8576944612319916750_n.jpg?oh=4267f486333aaa3f89de33cee4233029&amp;oe=575B3A6D\" alt=\"\" width=\"524\" height=\"406\" \/><\/p>\n<div style=\"text-align: left;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><\/strong><\/strong>Se aprecia que los niveles de brinzales son bajos en el paso de los a\u00f1os de intervenci\u00f3n, encontrando una mayor proporci\u00f3n s\u00f3lo en el a\u00f1o 2007. El establecimiento de regeneraci\u00f3n de latizales altos es poca entre los a\u00f1os 2004 y 2013, el caso aislado del 2007 obedece a que se trata de una sola parcela en la que se obtuvo regeneraci\u00f3n. Los estad\u00edos de fustales, latizales bajos y brinzales son variables a los largo de los a\u00f1os.<strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><\/strong><\/strong><strong>2.4.        Distancia y orientaci\u00f3n<\/strong><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><\/strong><\/strong>En los siguientes cuadros se puede observar la relaci\u00f3n entre la distancia y orientaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n natural de caoba con respecto a los \u00e1rboles semilleros evaluados.<strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><\/strong><\/strong><strong>2.4.1     Distribuci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n en \u00e1reas Intervenidas<\/strong><\/p>\n<p><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><\/strong><\/strong>Se observa la distribuci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n que existe en promedio alrededor de un \u00e1rbol de caoba en ambientes intervenidos, consider\u00e1ndose el distanciamiento y orientaci\u00f3n respecto al \u00e1rbol central.<\/p>\n<p><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><\/strong><\/strong>Se tiene que el cedro posee regeneraci\u00f3n en cualquier direcci\u00f3n y distanciamiento con referencia al \u00e1rbol semillero, tal como se muestra en el siguiente cuadro 17:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlf1\/v\/t1.0-9\/12803177_185288305182173_1055822302979659583_n.jpg?oh=1a5068863b589a35b4cb8f8348afde74&amp;oe=5761B0A7\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"181\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para determinar si existe relaci\u00f3n entre la distancia y orientaci\u00f3n, se ha empleado la siguiente Prueba de hip\u00f3tesis utilizando una prueba Chi-cuadrado (cuadro 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlt1\/v\/t1.0-9\/12814075_185284725182531_8574518167118441646_n.jpg?oh=ba539f8d08e86af74c23d959dfdce4a0&amp;oe=578CF43A\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"336\" \/><\/p>\n<p>La prueba realizada muestra que no existe relaci\u00f3n entre la distancia y la orientaci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n de los \u00e1rboles de cedro en los sectores intervenidos. Por lo tanto, no se pudo realizar el an\u00e1lisis de correspondencia simple, para explicar las posibles asociaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.4.2     Distribuci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n en \u00e1reas Testigo<\/strong><\/p>\n<p>En el cuadro 19 se muestra los resultados de campo, los mismos que son mayoritariamente ceros, por lo que no se puede realizar alguna prueba para determinar alguna asociaci\u00f3n entre ambas variables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtl1\/v\/t1.0-9\/12814745_185288315182172_484353483422464403_n.jpg?oh=8e0c148b94f0cbd25ec48a29fe19749f&amp;oe=574EC33C\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"178\" \/><\/p>\n<p><strong>3.            An\u00e1lisis de regeneraci\u00f3n por sitio del \u00e1rbol semillero<\/strong><\/p>\n<p>Para conocer la relaci\u00f3n entre la regeneraci\u00f3n y el sitio de establecimiento de los \u00e1rboles semilleros se ha relacionado el nivel de individuos por hect\u00e1rea respecto al nivel de espesura (cubierto, medio y despejado) y al nivel de sotobosque (alto, medio, bajo) (cuadro 20).<\/p>\n<p>En el caso de caoba, no se encontr\u00f3 regeneraci\u00f3n suficiente durante la \u00e9poca de evaluaci\u00f3n, no permitiendo realizar las pruebas estad\u00edsticas (an\u00e1lisis cl\u00faster).<\/p>\n<p>En el caso de cedro, se realiz\u00f3 la prueba, para ello se emplearon los datos de regeneraci\u00f3n hasta los 30 primeros metros de evaluaci\u00f3n respecto al \u00e1rbol semillero, relacionando la abundancia, la espesura y el sotobosque:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xlp1\/v\/t1.0-9\/12802776_185288351848835_1526849610664377778_n.jpg?oh=fc7cd6464224f29f3ec02275d8ab2411&amp;oe=5763665E\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"270\" \/><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xfl1\/v\/t1.0-9\/12832531_185286398515697_710992775677057985_n.jpg?oh=8ce11fd15858395712ef93ad89a88d1f&amp;oe=57553F88\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"406\" \/><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p>Luego de realizar los c\u00e1lculos empleando el programa Minitab 17, la agrupaci\u00f3n obtenida se puede visualizar en el siguiente dendrograma (figura 5):<\/p>\n<p>En este caso se ha considerado tres grupos, los cuales se pueden observar en el siguiente cuadro 21:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/scontent-mia1-1.xx.fbcdn.net\/hphotos-xtp1\/v\/t1.0-9\/12718227_185288368515500_7150219010563816197_n.jpg?oh=55405bb34fa003c447679a6effce6d45&amp;oe=5791E335\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"263\" \/><\/p>\n<p>Se aprecia que el primer grupo (1), donde existe mayor cantidad de regeneraci\u00f3n, posee un nivel de espesura medio a despejado y un nivel de sotobosque medio a bajo; asimismo, el grupo dos (2) tambi\u00e9n posee niveles medios y despejados de espesura y niveles medio de nivel de sotobosque; por \u00faltimo, el grupo tres (3) posee condiciones medias de cobertura y altas o intermedias de nivel de sotobosque.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"text-align: -webkit-center;\"><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA RECUPERACI\u00d3N DE LAS POBLACIONES NATURALES DE CAOBA Y CEDRO EN EL PER\u00da IGNACIO LOMBARDI CARLOS GARNICA JORGE CARRANZA V\u00cdCTOR BARRENA HATZEL ORTIZ JULIO GAMARRA BLANCA PONCE<\/p>\n","protected":false},"author":540,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2508"}],"collection":[{"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/540"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2508\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/bozovich.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}