Las mejores especies de madera para construcción
Conocer las mejores especies de madera para construcción no es solo una cuestión estética, sino un criterio técnico que incide directamente en la seguridad, la durabilidad y el rendimiento del edificio. La elección adecuada influye en el cálculo estructural, el mantenimiento futuro y el cumplimiento normativo del proyecto.
Criterios para elegir las mejores maderas para construcción estructural
La selección de madera debe basarse en parámetros objetivos como la densidad, la resistencia a flexión y el módulo de elasticidad. Estos valores determinan la clase resistente asignada según normativa europea, diferenciando coníferas (clase C) y frondosas (clase D).
Otro factor determinante es la durabilidad natural de la madera, especialmente en contextos de exposición a humedad o agentes bióticos. La correcta identificación de la clase de uso y la necesidad de tratamientos protectores garantiza la longevidad del sistema constructivo.
Asimismo, la trazabilidad y certificación forestal son fundamentales en un entorno donde la construcción sostenible con madera exige cumplir estándares ambientales y técnicos cada vez más estrictos.
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Pino silvestre y abeto
Dentro de las coníferas, el pino silvestre destaca por su equilibrio entre coste, disponibilidad y rendimiento mecánico. Su clasificación habitual como C24 lo convierte en una opción recurrente en vigas, entramados ligeros y estructuras de cubierta.
El abeto presenta menor densidad y una textura más homogénea, lo que facilita su uso en sistemas industrializados como paneles estructurales. Su estabilidad dimensional resulta especialmente valorada en proyectos de madera laminada estructural o elementos prefabricados.
Ambas especies requieren, en la mayoría de los casos, tratamientos preventivos cuando se destinan a exteriores, debido a su menor resistencia natural frente a humedad prolongada.
Douglasia
Esta especie representa una alternativa de mayor desempeño dentro de las coníferas. Su superior módulo de elasticidad permite controlar mejor las deformaciones en estructuras de gran luz o cargas combinadas, aportando mayor rigidez al conjunto constructivo.
Gracias a su clasificación frecuente como C30, esta especie se emplea estratégicamente cuando el cálculo estructural exige mayores prestaciones sin recurrir a frondosas de mayor densidad y coste.
Además, su tonalidad rojiza y buena estabilidad la convierten en una opción apreciada en estructuras vistas, donde el componente estético se integra con el comportamiento mecánico.
Roble y castaño
El roble destaca como una de las especies más robustas entre las frondosas. Su elevada densidad y resistencia lo posicionan en clases estructurales superiores, lo que permite soportar cargas significativas en secciones relativamente reducidas.
Aunque la madera de castaño es ligeramente menos densa, ofrece una excelente combinación de resistencia y durabilidad natural en exteriores. Su contenido en taninos le proporciona protección frente a agentes biológicos, reduciendo la necesidad de tratamientos químicos intensivos.
Estas especies se emplean tanto en rehabilitación patrimonial como en proyectos contemporáneos que buscan altas prestaciones mecánicas con un enfoque de materiales sostenibles en construcción.
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Aplicaciones constructivas según especie y exigencia técnica
No todas las especies responden igual ante cada uso. Para entramados ligeros y cubiertas, las coníferas certificadas ofrecen eficiencia estructural y facilidad de mecanizado. En cambio, para elementos sometidos a cargas elevadas o ambientes exigentes, las frondosas aportan mayor robustez.
- Coníferas como pino silvestre y abeto: recomendadas para estructuras ligeras, cubiertas y sistemas industrializados.
- Douglasia: adecuada para estructuras de mayor luz y exigencia mecánica.
- Frondosas como roble y castaño: ideales para cargas elevadas, exteriores y proyectos patrimoniales.
En proyectos donde la sostenibilidad es prioritaria, la elección debe considerar no solo la resistencia, sino también la gestión forestal responsable. La madera certificada para construcción garantiza trazabilidad y reduce el impacto ambiental del edificio. La decisión final debe equilibrar cálculo estructural, exposición ambiental y estrategia de largo plazo del activo inmobiliario.
Ivo Bozovich Noriega y Drago Bozovich Noriega, líderes en sostenibilidad productiva, impulsan el uso estratégico de materiales como la madera certificada, promoviendo una construcción más eficiente, responsable y alineada con criterios técnicos de largo plazo.
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Adaptado de Maderea.